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DECLARACIÓN DEL PRESIDENTE TRUMP ACERCA DEL ACUERDO DE PARIS SOBRE EL CLIMA

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LA CASA BLANCA
Oficina del Secretario de Prensa
Para su difusión inmediata
1 de junio de 2017
Jardín de rosas

EL PRESIDENTE:  Muchas gracias. (Aplausos). Gracias. Quisiera comenzar refiriéndome al ataque terrorista ocurrido en Manila. Estamos monitoreando cuidadosamente la situación, y continuaré brindando novedades si cualquier cosa ocurre durante este período. Es realmente muy lamentable lo que está ocurriendo en todo el mundo en relación al terrorismo. Aquellos afectados están presentes en nuestros pensamientos y oraciones.

Antes de conversar acerca del Acuerdo de Paris, quisiera comenzar poniéndolos al día  acerca del progreso económico impresionante –absolutamente impresionante- que hemos logrado  desde el día de las elecciones del 8 de noviembre. La economía está comenzando a recuperarse, y muy, muy rápidamente. Hemos sumado $3.3 trillones de valor al mercado de capitales y más de un millón de puestos de trabajo en el sector privado.

Acabo de regresar de una gira por el exterior en la cual celebramos acuerdos por cerca de $350 mil millones en desarrollo militar y económico para los Estados Unidos, creando cientos de miles de puestos de trabajo. Fue una gira muy, muy exitosa, créanme. (Aplausos). Gracias. Gracias

Durante mis reuniones con el G7, tomamos medidas históricas tendientes a exigir un intercambio comercial justo y reciproco que brinde a los Estados Unidos igualdad de condiciones respecto a otros países. Estamos trabajando arduamente además por alcanzar la paz en Medio Oriente, y tal vez hasta la paz entre Israel y los Palestinos. Se han incrementado de manera significativa nuestros ataques en contra del terrorismo –y ustedes pueden observarlo, lo ven en todas partes- en comparación con el Gobierno anterior, incluyendo lograr que muchos países realicen importantes contribuciones a la lucha en contra del terrorismo. Países que no estaban contribuyendo demasiado están ahora realizando grandes, grandes contribuciones.

Una por una, estamos cumpliendo las promesas que realicé a los estadounidenses durante mi campaña para la Presidencia –ya sea la eliminación de regulaciones que perjudican el empleo; la designación y confirmación de un magnifico juez en la Suprema Corte; la implementación de nuevas y estrictas normas de ética; lograr una disminución record en la inmigración ilegal a través de nuestra frontera en el sur; o el retorno a los Estados Unidos de puestos de trabajo, plantas y fábricas en cantidades que nadie hasta el momento creía posible. Y créanme, recién estamos comenzando. Los frutos de nuestra labor se podrán apreciar aún más en muy poco tiempo.

En estos temas y en tantos otros, estamos cumpliendo con nuestros compromisos. Y yo no quiero que nada se interponga en nuestro camino. Lucho todos los días por el gran pueblo de este país. Por lo tanto, en el cumplimiento de mi deber solemne de proteger a los Estados Unidos y a sus ciudadanos, Estados Unidos se retirará del Acuerdo de Paris sobre el Clima -(aplausos)- gracias, gracias, pero comenzará negociaciones ya sea para reingresar al Acuerdo de Paris o bien a una acuerdo absolutamente nuevo cuyas pautas sean justas para los Estados Unidos, sus empresas, sus trabajadores, sus ciudadanos, sus contribuyentes. Entonces vamos a retirarnos. Pero comenzaremos a negociar, y veremos si podemos llegar a un acuerdo que sea justo. Y si podemos hacerlo, eso será muy bueno. Y si no podemos, no hay problema. (Aplausos).

Como Presidente, no puedo anteponer nada al bienestar de los ciudadanos estadounidenses. El Acuerdo de Paris sobre el Clima es simplemente el ejemplo más reciente de Washington celebrando un acuerdo con desventajas para los Estados Unidos y  a favor del beneficio exclusivo de otras naciones, teniendo los trabajadores –a quienes amo- y contribuyentes estadounidenses que absorber los costos en términos de pérdida de puestos de trabajo, menores salarios, fábricas que cierran y una producción económica vastamente disminuida.

Por lo tanto, desde hoy, los Estados Unidos dejará de implementar el Acuerdo de Paris como así también las severas cargas financieras y económicas que éste impone sobre nuestro país. Esto incluye el fin de la implementación de la contribución determinada para nuestra nación, y de suma importancia, del Fondo Verde del Clima, el cual está costando a los Estados Unidos una vasta fortuna.

El cumplimiento de los términos del Acuerdo de Paris y las onerosas restricciones de energía que éste ha impuesto sobre los Estados Unidos podrían costar hasta el año 2020 la pérdida de 2,7 millones de puestos de trabajo según National Economic Research Associates.  Esto incluye 440.000 puestos de trabajos menos en el sector industrial –no es lo que necesitamos- créanme, esto no es lo que necesitamos-incluyendo empleo en el sector automotriz, y un grave perjuicio a la vitales industrias estadounidenses de las cuales dependen innumerables comunidades. Dependen de éstas para tanto, y nosotros le estaríamos dando tan poco.

Según este mismo estudio, para el 2040, el cumplimento de los compromisos asumidos por el Gobierno anterior disminuirían la producción en los siguientes sectores: papel, 12% menos; cemento 23% menos; hierro y metal 38% menos; carbón –y yo tengo un enorme aprecio por los mineros del carbón- 86% menos; gas natural 31% menos. El costo a la economía en este período sería de un pérdida cercana a los $3 trillones de dólares del PBI y de 6,5 millones de puestos de trabajo en el sector industrial, a la vez que los hogares tendrían $7.000 dólares menos en ingresos y, en muchos casos, una cifra mayor.

Este acuerdo no solo somete a nuestros ciudadanos a severas restricciones económicas, tampoco cumple con nuestros ideales respecto al medio ambiente. Como alguien que le preocupa seriamente el medio ambiente, no puedo apoyar un acuerdo que castiga a los Estados Unidos –que es lo que éste hace-, el líder mundial en la protección del medio ambiente, a la vez que no impone obligaciones significativas a los principales sujetos contaminantes de mundo.

Por ejemplo, conforme el acuerdo, China podrá incrementar el número de estas emisiones por una cantidad asombrosa de años – 13. Pueden hacer lo que quieran durante 13 años. Nosotros no. India condiciona su participación a la obtención de miles y miles de millones de dólares en ayuda exterior procedente de países desarrollados. Existen muchos otros ejemplos. Pero lo concreto es que el Acuerdo de Paris es muy injusto, al más alto nivel, para los Estados Unidos.

Más aún, mientras el acuerdo actual efectivamente bloquea la generación de carbón limpio en los Estados Unidos –lo cual hace, y las minas están comenzando a abrir. Tenemos una gran inauguración en dos semanas. Pennsylvania, Ohio, West Virginia, tantos lugares. La gran inauguración de una nueva mina. No tiene precedentes. Durante muchos, muchos años, esto no ha ocurrido. Me preguntaron si asistiría. Voy a intentar hacerlo.

A China se le permitirá construir cientos de nuevas plantas de carbón. Es decir que nosotros no podemos construir plantas pero ellos sí pueden hacerlo según este acuerdo.  A India se la permitirá duplicar su producción de carbón al 2020. Piensen en ello: India puede duplicar su producción de carbón.  Se supone que nosotros debemos eliminar la nuestra. Hasta se le permite a Europa continuar con la construcción de plantas de carbón.

En pocas palabras, el acuerdo no elimina puestos de trabajo en el sector del carbón, simplemente los transfiere fuera de los Estados Unidos y los envía a países extranjeros.

Este acuerdo no se trata tanto del clima sino más bien cómo otros países obtienen ventajas financieras respecto a los Estados Unidos. El resto del mundo aplaudió cuando firmamos el Acuerdo de Paris –enloquecieron; estaban tan contentos –por la simple razón de que colocaba a nuestro país, los Estados Unidos de América, al que todos amamos, en una desventaja económica muy, muy grande. Un cínico diría que la razón obvia para nuestros competidores económicos y su deseo de que permanezcamos en el acuerdo es que continuemos sufriendo esta enorme herida económica auto infligida. Nos resultaría muy difícil competir con otros países de otros lugares del mundo.

Poseemos algunas de las reservas de energía más abundantes del planeta, suficientes para que millones de trabajadores estadounidenses más pobres puedan abandonar la pobreza. Sin embargo, bajo este acuerdo, estamos poniendo bajo llave a estas reservas, restándole a la enorme riqueza de nuestra nación –su enorme riqueza, su riqueza fenomenal; hasta hace no mucho tiempo, desconocíamos que poseíamos semejante riqueza –y dejábamos a millones y millones de familias atrapadas en la pobreza y el desempleo.

El acuerdo es una redistribución masiva de la riqueza de los Estados Unidos hacia otros países. Con un crecimiento del 1%, los recursos renovables de energía pueden satisfacer parte de nuestra demanda interna, pero a un nivel de crecimiento del 3 o 4%, el cual espero, necesitamos de todas las formas de energía disponibles en los Estados Unidos, y nuestro país –(aplausos)- estará ante un grave riesgo de caídas de tensión y apagones, nuestras empresas se detendrán en muchos casos, y las familias estadounidenses sufrirán las consecuencias reflejadas en la pérdida de puestos de trabajo y un calidad de vida altamente disminuida.

Aún si el Acuerdo de Paris fuese implementado en su totalidad, con cumplimiento pleno por parte de todas las naciones, se estima que tan solo produciría una reducción de dos décimas de un grado centígrado en la temperatura global para el año 2100. Una cifra muy, muy pequeña. De hecho, 14 días de emisión de carbón procedentes únicamente de China eliminarían las ganancias alcanzadas por los Estados Unidos –y esta es una estadística increíble-eliminaría totalmente las ganancias obtenidas con motivo de las disminuciones producidas en los Estados Unidos para el año 2030, después de que hubiésemos tenido que gastar miles y miles de millones de dólares, hubiésemos perdido empleos, cerrado fabricas y las empresas y hogares hubiesen tenido que enfrentar costos de energía mucho más elevados.

Tal como el Wall Street Journal publicó esta mañana: “La realidad es que retirarse es lo mejor para los intereses económicos de los Estados Unidos y no significará demasiado para el  clima”. Los Estados Unidos, bajo el Gobierno Trump, continuará siendo el país más limpio y más respetuoso del medio ambiente de todo el mundo. Vamos a ser los más limpios. Vamos a tener el aire más limpio. Vamos a tener el agua más limpia. Vamos a ser respetuosos del medio ambiente, pero no vamos a hacer que nuestras empresas cierren y no vamos a perder nuestros puestos de trabajo. Vamos a crecer; vamos a crecer rápidamente. (Aplausos.)

Y creo que ustedes acaban de leer –salió hace pocos minutes, el informe sobre pequeñas empresas- las pequeñas empresas están en estos momentos en expansión, empleando trabajadores. Uno de los mejores informes que han visto en muchos años.

Estoy dispuesto a trabajar de manera inmediata con los líderes Demócratas ya sea para negociar nuestro ingreso nuevamente al Acuerdo de Paris, conforme a términos que sean justos para los Estados Unidos y sus trabajadores, o bien para negociar un nuevo acuerdo que proteja a nuestro país y a sus contribuyentes. (Aplausos).

Por lo que si quienes se oponen desean unirse a mí, hagamos que dejen de ser opositores. Nos sentaremos todos, y regresaremos al acuerdo. Y haremos que sea mejor, y no vamos a estar cerrando nuestras fábricas, y no vamos a estar perdiendo nuestros puestos de trabajo. Y nos sentaremos con los Demócratas y todas las personas que representen el Acuerdo de Paris o bien un acuerdo que sea mucho mejor que éste. Y creo que el pueblo de nuestro país va a estar encantado, y creo que entonces también los pueblos alrededor del mundo estarán encantados.  Pero hasta que hagamos esto, no formaremos parte del acuerdo.

Trabajaré para garantizar que Estados Unidos continúe siendo líder mundial en asuntos ambientales, pero bajo un marco que sea justo y en el cual las cargas y responsabilidades sean compartidas de manera equitativa entre las naciones del mundo.

Ningún líder responsable puede colocar a los trabajadores –y al pueblo- de su país en una posición tan debilitante y desventajosa. El hecho de que el Acuerdo de Paris perjudica a los  Estados Unidos mientras que fortalece a algunos de los países más contaminantes del mundo debería eliminar toda duda respecto al real motivo por el cual los lobistas extranjeros desean que nuestro magnifico país permanezca vinculado y obligado por este acuerdo: Es para otorgarle a sus países una ventaja económica sobre los Estados Unidos. Eso no va a ocurrir mientras yo sea Presidente. Lo siento. (Aplausos.)

Mi deber como Presidente es hacer todo lo que esté a mi alcance para brindarle a los Estados Unidos un terreno equilibrado y crear las estructuras económicas, normativas e impositivas necesarias para que Estados Unidos sea el país más prospero y productivo de la Tierra, y con los estándares de calidad de vida y de protección del medio ambiente más elevados del mundo.

Nuestro proyecto impositivo está avanzando en el Congreso y creo que le está yendo  muy bien. Creo que muchas personas van a estar gratamente sorprendidas. Los Republicanos están trabajando muy, muy arduamente. Nos encantaría tener el apoyo de los Demócratas, pero tal vez tendremos que aprobarlo nosotros solos. Pero está yendo muy bien.

El Acuerdo de Paris obstaculiza la economía de los Estados Unidos con el propósito de obtener el reconocimiento de las capitales extranjeras y activistas globales que durante mucho tiempo han querido enriquecerse a expensas de nuestro país. Ellos no priorizan a los Estados Unidos.  Yo si lo hago, y siempre lo haré. (Aplausos).

Las mismas naciones que nos piden que permanezcamos en el acuerdo son los países que de manera conjunta han costado a los Estados Unidos trillones de dólares a través de sus prácticas comerciales, y en muchos casos, sus ínfimas contribuciones a nuestra crítica alianza militar. Ustedes pueden ver lo que está ocurriendo. Esto es bastante obvio para aquellos que desean mantener una mente abierta.

¿Cómo humilla esto a los Estados Unidos? ¿En qué momento comienzan a reírse de nosotros como nación? Queremos un trato justo para sus ciudadanos, y queremos un trato justo para nuestros contribuyentes. No queremos que otros líderes y otros países se nos sigan riendo. Y no lo harán. No lo harán.

Fui electo para representar a los ciudadanos de Pittsburgh, no de Paris.  (Aplausos.)  Prometí que abandonaría o renegociaría cualquier acuerdo que no satisficiese los intereses de los Estados Unidos. Muchos acuerdos comerciales pronto serán renegociados. Pocas veces podemos encontrar un acuerdo que favorezca a este país, por eso pronto serán renegociados. Ese proceso comenzó el primer día. Estamos trabajando en ello.

Más allá de las severas restricciones de energía impuestas por el Acuerdo de Paris, incluye además otro ardid para redistribuir riqueza fuera de los Estados Unidos a través del llamado Fondo Verde del Clima –lindo nombre- el cual establece que los países desarrollados deben enviar $100 mil millones de dólares a países en vías de desarrollo, sumado a los masivos pagos en ayuda exterior que ya realizan los Estados Unidos. Es decir que vamos a estar pagando miles y miles y miles de millones de dólares, y ya contribuimos más que nadie. Muchos de los otros países no han gastado nada, y muchos de ellos jamás pagarán un centavo.

El Fondo Verde probablemente obligará a los Estados Unidos a comprometer potencialmente decenas de miles de millones de dólares, de los cuales ya se han entregado más de mil millones –nadie más ha hecho algo similar; la mayoría no han pagado nada –incluyendo fondos restados del presupuesto de los Estados Unidos destinado a la guerra contra el terrorismo. De allí los sacaron. Créanme, yo no fui. Fueron entregados justo antes de que yo asumiera. Eso no estuvo bien. Y no estuvo bien la forma en que tomaron el dinero.

En 2015, los principales funcionarios relacionados con el clima salientes de las Naciones Unidas se refirieron a estos $100 mil millones de dólares anuales como “migajas” y expresaron que “los $100 mil millones son la cola que mueve al perro”. En 2015, el director ejecutivo del Fondo Verde para el Clima habría manifestado que se estimaba que los recursos de financiamiento necesarios se incrementarían a $450 mil millones de dólares anuales después del 2020. Ninguna persona ha podido señalar a dónde se destinarían estos fondos.

Por supuesto, los principales contaminantes del mundo no tienen obligaciones concretas conforme el Fondo Verde, el cual nosotros hemos rescindido. Estados Unidos tiene una deuda de $20 trillones de dólares. Muchas ciudades carecen de recursos para contratar la cantidad necesaria de policías o para arreglar la infraestructura vital. Millones de nuestros ciudadanos se encuentran desempleados. Y sin embargo, conforme el Acuerdo de Paris, miles de millones de dólares que deberían ser invertidos aquí en los Estados Unidos deberán ser enviados a los mismos países que se han llevado nuestras fábricas y nuestros puestos de trabajo. Piensen en esto.

Existen además serios temas de índole legal y constitucional. Los líderes extranjeros en Europa, Asia y alrededor del mundo no deberían tener más poder de opinión respecto a la economía estadounidense que nuestros propios ciudadanos y sus representantes electos. Por lo tanto, retirarnos de este acuerdo constituye una reafirmación de la soberanía de los Estados Unidos. (Aplausos). Nuestra Constitución es única entre todas las naciones del mundo, y es mi mayor obligación y mi mayor honor protegerla. Y lo haré.

Permanecer en el acuerdo podría representar además serios obstáculos para los Estados Unidos a medida que iniciamos el proceso tendiente a destrabar restricciones sobre las abundantes reservas de energía de nuestro país, lo cual hemos comenzado de manera decidida. Hubiese sido impensable hace algún tiempo que un acuerdo internacional pudiese impedir a los Estados Unidos llevar desarrollar sus propias políticas económicas internas, pero esta es la nueva realidad que enfrentamos si no abandonamos el acuerdo o no negociamos un acuerdo que sea mucho mejor.

Los riesgos se incrementan ya que históricamente estos acuerdos tienden a tornarse a través del tiempo cada vez más ambiciosos. En otras palabras, el esquema del Acuerdo de Paris es un punto inicial –con lo malo que es-, no un punto final. Y abandonar el acuerdo protege a los Estados Unidos de futuras intromisiones en la soberanía de nuestro país y de responsabilidad legal masiva en el futuro. Créame, tendremos una responsabilidad legal enorme si permanecemos en el acuerdo.

Como Presidente, tengo un compromiso, y ese compromiso es hacia el pueblo estadounidense. El Acuerdo de Paris debilitaría nuestra economía, perjudicaría a nuestros trabajadores, socavaría nuestra soberanía, impondría riesgos legales inaceptables, y nos colocaría en una posición de desventaja permanente respecto a los otros países del mundo. Es el momento de abandonar el Acuerdo de Paris –(aplausos)- y es el momento de buscar un nuevo acuerdo que proteja al medio ambiente, a nuestros ciudadanos y a nuestro país.

Es el momento de anteponer a Youngstown, Ohio, Detroit, Michigan, y Pittsburgh, Pennsylvania – además de muchos, muchos lugares más de nuestro país – a Paris, Francia. Es momento de hacer grande nuevamente a los Estados Unidos. (Aplausos). Gracias. Gracias. Gracias. Muchas gracias.

Muchas gracias. Muy importante. Quisiera pedirle a Scott Pruitt, a quien muchos de ustedes al igual que yo conocen y respetan, que pronuncie unas palabras.

Scott, por favor.  (Aplausos.)

ADMINISTRADOR PRUITT: Gracias Sr. Presidente. Su decisión hoy de retirarse del Acuerdo de Paris refleja su compromiso indeclinable a priorizar a los Estados Unidos.

Y al retirarse, usted está cumpliendo una más de las promesas de campaña realizadas al pueblo estadounidense. Quisiera transmitirle mi agradecimiento por su fortaleza, su coraje y su firmeza en el liderazgo de nuestro país.

Estados Unidos por fin tiene un líder que responde únicamente al pueblo –y no a los intereses especiales como ha ocurrido durante demasiado tiempo. En todo lo que usted hace, Sr. Presidente, lucha por los hombres y mujeres olvidados de este país. Usted es un baluarte para los ciudadanos de estas tierras que trabajan arduamente y tan solo quieren un gobierno que los escuche y que represente sus intereses..

Usted ha prometido priorizar a los Estados Unidos en todo lo que haga, y lo ha hecho de muchas maneras –desde el comercio a la seguridad nacional, la protección de nuestras fronteras, al redimensionamiento de Washington, D.C.  Y hoy estamos dando prioridad a los Estados Unidos en relación a los acuerdos internacionales y el medio ambiente.

Esta es una restauración histórica de la independencia económica de los Estados Unidos –una que beneficiará a la clase trabajadora, a los trabajadores más pobres y a los trabajadores de todos los estratos. Con esta medida, está declarando una vez más que los ciudadanos son los dueños de este país. Y cabe mencionar que nosotros como nación somos mejores que el resto del mundo cuando se trata de equilibrar el crecimiento de nuestra economía y de nuestros puestos de trabajo con la firme defensa del medio ambiente.

No debemos disculpas a ninguna otra nación por nuestro defensa del medio ambiente. Después de todo, antes de que se hubiese firmado el Acuerdo de Paris, Estados Unidos había reducido sus emisiones de dióxido de carbono a los niveles de comienzos de los 90.  De hecho, entre los años 2000 y 2014, Estados Unidos redujo más del 18% sus emisiones de carbono. Y esto no fue logrado por imposición del gobierno, sino a través de la innovación y tecnología del sector privado estadounidense.

Por esta razón, Sr. Presidente, usted ha rectificado una postura predominante en Paris de que los Estados Unidos deberían penalizar de algún modo a su propia economía, mostrarse compungido, liderar sin precauciones, mientras el resto del mundo hace muy poco. Otras naciones utilizan frases grandilocuentes, nosotros lideramos mediante acciones – no palabras.    (Aplausos.)

Nuestros esfuerzos, Sr. Presidente, tal como usted sabe, deberían ser exportar nuestra tecnología, nuestra innovación a las naciones que desean reducir sus emisiones de dióxido de carbono para que aprendan de nosotros. Este debería ser el foco de nuestra atención en lugar de acordar acerca de metas que inalcanzables y que dañan a nuestra economía y al pueblo estadounidense.

Sr. Presidente, requiere coraje, requiere compromiso ignorar los reclamos de ciertas personas mientras se hace lo correcto para el pueblo estadounidense.  Usted tiene ese coraje, y el pueblo estadounidense puede sentirse tranquilo que cuenta con su apoyo.

Muchas gracias, Sr. Presidente.

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Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.
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