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Palabras de apertura del secretario de Estado, Rex Tillerson, ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado

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DEPARTAMENTO DE ESTADO DE LOS ESTADOS UNIDOS
Oficina del Portavoz
13 de junio de 2017
Washington, D.C.

PRESIDENTE CORKER: Muchas gracias. Secretario, dado que acaba de hacer un anuncio, antes de iniciar sus palabras preliminares, ¿quisiera contarnos lo que acaba de ocurrir y luego pasar a su intervención de apertura?

SECRETARIO TILLERSON: Bien, es probable que algunos de ustedes hayan visto un comunicado de prensa que se difundió poco antes de que yo llegara, en el cual se anunciaba que, a instancias del presidente, el Departamento de Estado ha conseguido la liberación de Otto Warmbier de Corea del Norte. Está camino a casa, donde se reunirá con su familia. Seguimos adelante en nuestras conversaciones con el régimen de Corea del Norte relativas a la liberación de los otros tres ciudadanos estadounidenses que han sido detenidos. No efectuaremos ningún comentario con respecto a la condición del Sr. Warmbier, por respeto a él y a su familia, y eso es lo que se indicó en el comunicado.

PRESIDENTE CORKER: Bien. Los invitamos a hacer comentarios y preguntas. Gracias una vez más por estar aquí, y pueden empezar con eso, si les parece. Gracias.

SECRETARIO TILLERSON: Bien, muchas gracias, presidente Corker, miembro de alto rango Cardin y distinguidos miembros de la comisión. Muchas gracias por esta oportunidad de hablar sobre el proyecto de presupuesto de este gobierno para el Departamento de Estado y USAID para el Año Fiscal 2018.

Como bien sabemos, las ventajas competitivas globales de Estados Unidos y su posición como líder enfrentan adversidades constantes. Los hombres y mujeres que trabajan afanosamente en el Departamento de Estado y USAID llevan a cabo la tarea importante y riesgosa de promover los intereses estadounidenses en todo momento, las 24 horas del día, los 7 días de la semana, durante los 365 del año. Esa misión se mantiene inalterada.

Sin embargo, el Departamento de Estado y USAID, como muchas otras instituciones aquí y en el resto del mundo, no han evolucionado, en su capacidad de respuesta, con la misma rapidez con que lo han hecho —y todavía lo hacen— los nuevos desafíos y amenazas a nuestra seguridad nacional. Tenemos el desafío de responder a un mundo en un período posterior a la Guerra Fría que estableció una nueva dinámica global, y a un mundo post 11 de septiembre caracterizado por nuevas amenazas históricas que se manifiestan de formas nunca antes vistas, posibilitadas por herramientas tecnológicas que no hemos estado suficientemente preparados para aplicar.

El siglo XXI ya ha planteado una multiplicidad de desafíos cambiantes para la seguridad nacional y la prosperidad económica estadounidense. Debemos formular respuestas proactivas para proteger y promover los intereses del pueblo estadounidense.

Ante este amplio espectro de amenazas contra Estados Unidos, el pedido para el presupuesto del Año Fiscal 2018, de US$ 37.600 millones, coincide con el objetivo del gobierno de convertir a la seguridad de Estados Unidos en nuestra máxima prioridad. La primera responsabilidad del gobierno es la seguridad de sus propios ciudadanos, y vamos a orientar nuestros esfuerzos diplomáticos hacia el cumplimiento de ese compromiso.

Si bien nuestra misión también se orientará en impulsar los intereses económicos de la población estadounidense, el foco central del Departamento de Estado estará puesto en proteger a los ciudadanos en el país y en el extranjero. En todo momento, nuestra misión está guiada por nuestros valores históricos de libertad, democracia, liberad individual y dignidad humana. La convicción que tenían los fundadores de nuestro país sigue intacta: que todos los hombres han sido dotados por su creador de ciertos derechos inalienables. Como nación, mantenemos la aspiración de que, un día, todos gozaremos de las libertades que supimos vivir.

En la política exterior de nuestro joven Gobierno, nos moviliza la convicción de que, cuanto más interactuemos con otras naciones en temas de seguridad y prosperidad, más oportunidades tendremos de contribuir a definir la situación de los derechos humanos en esos países. La historia ha demostrado que, donde sea que vaya, Estados Unidos deja una estela de libertad. Para garantizar la seguridad y la prosperidad del pueblo estadounidense y promover nuestros valores, ha sido necesario tomar decisiones difíciles en otras áreas de nuestro presupuesto.

El presupuesto del Año Fiscal 2018 incluye fondos sustanciales para numerosos programas de asistencia exterior auspiciados por USAID y el Departamento de Estado, pero hemos tenido que tomar decisiones sumamente difíciles para reducir el financiamiento de otras iniciativas. Incluso con reducciones en los fondos, seguiremos siendo el país líder en materia de desarrollo internacional, salud pública global, democracia e iniciativas de buen gobierno, así como también en acciones humanitarias. Si ocurrieran catástrofes naturales o epidemias en otros países, Estados Unidos responderá con el mismo grado de diligencia y apoyo con que lo ha hecho siempre. Y estoy convencido de que podemos maximizar la efectividad de estos programas y asegurar que Estados Unidos siga extendiendo su mano al resto del mundo.

Este proyecto de presupuesto también refleja el compromiso de asegurar que cada dólar de los contribuyentes sea gastado en forma acorde con los objetivos que son críticos para la misión del Departamento y de USAID. El proyecto presupuestario enfoca las iniciativas del Departamento de Estado y de USAID en misiones que aporten el máximo valor y las mayores oportunidades de éxito para la población estadounidense. El presupuesto del Departamento de Estado y de USAID se incrementó en más del 60 % respecto del Año Fiscal 2007, y alcanzó un valor récord de US$ 55.600 millones en el Año Fiscal 2017. En reconocimiento de que este ritmo de aumento en el financiamiento no es sostenible, el proyecto de presupuesto para el Año Fiscal 2018 procura alinear las misiones centrales del Departamento de Estado con niveles históricos de financiamiento. Creemos que este presupuesto representa además los intereses del pueblo estadounidense, incluida la gestión responsable de los fondos públicos.

Sé que hay un profundo interés en los potenciales esfuerzos de rediseño del Departamento de Estado y USAID. Hemos completado la recopilación de información sobre los procesos y la cultura de nuestra organización, a través de una encuesta que se distribuyó a todos nuestros colegas en el Departamento de Estado y USAID. Se completaron más de 35.000 encuestas, y también organizamos sesiones presenciales en las cuales participaron cerca de 300 personas, para recibir en forma directa sus opiniones acerca de qué hacemos y cómo lo hacemos. Me reuní personalmente con decenas de miembros del equipo, que hablaron con total sinceridad sobre sus experiencias. A partir de estos comentarios, hemos conseguido adquirir una visión general más clara de nuestra organización.

No tenemos resultados preconcebidos, y nuestros debates sobre los objetivos, las prioridades y la dirección del Departamento de Estado y USAID no son ejercicios simbólicos. Los principios que subyacen a las sesiones en las cuales escuchamos las opiniones, y a la posterior evaluación de nuestra organización, son los mismos que manifesté en mi audiencia de confirmación para nuestra política exterior. Vamos a ver al mundo tal como es, ser sinceros con nosotros mismos y con el pueblo estadounidense, investigar los hechos hasta donde nos lleven, y rendir cuentas nosotros y exigir que también otros lo hagan. Todavía estamos analizando las opiniones recibidas, y esperamos difundir los hallazgos definitivos de la encuesta muy pronto.

De todo esto, una cosa es clara: estoy escuchando lo que dicen mis colaboradores sobre cuáles son los desafíos que enfrentan y cómo podemos lograr que el Departamento de Estado y USAID sean más eficientes y efectivos. Y vamos a trabajar como equipo, y junto con el Congreso, para mejorar ambas organizaciones.

A lo largo de mi carrera profesional, nunca creí, ni tampoco comprobé, que el nivel de financiamiento destinado a un objetivo sea el factor más importante para conseguirlo. El determinante de nuestra capacidad de ser efectivos nunca será nuestro presupuesto, sino nuestro pueblo. Mis colegas en el Departamento de Estado y USAID son una enorme fuente de inspiración, y su patriotismo, profesionalismo y predisposición a sacrificarse por el país son nuestro recurso más valioso.

Estoy seguro de que el Departamento de Estado de los Estados Unidos y USAID seguirán cosechando resultados para la población estadounidense. Les agradezco por su tiempo, y me complacerá ahora responder a las preguntas que tengan.

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Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.
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