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PALABRAS DE BIENVENIDA A LOS FUNCIONARIOS DEL ADMINISTRADOR DE USAID, MARK GREEN

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Buenos días.  Me alegro de verlos a todos.  Gracias por su amable bienvenida.  Es un gran honor y un gran alivio estar aquí finalmente con ustedes.  Y antes de continuar, tengo una deuda de gratitud con varias personas que me gustaría mencionar.  En primer lugar, el Presidente Trump y el Secretario Tillerson por su confianza.  Debo decir que son obviamente de mente abierta.  Después de todo, el Secretario Tillerson es de Texas, y yo crecí a la sombra del Lambeau Field.

En segundo lugar, quiero expresar mi más sincero agradecimiento a Wade Warren por su liderazgo, durante su tiempo como Administrador Interino, durante los muchos meses de elaboración de un plan de transición y, por supuesto, por sus muchos años de servicio a la Agencia.  Wade, gracias.  Ha hecho un trabajo fabuloso, un trabajo realmente maravilloso.  También tengo que agradecer a Don Gressett, Sonali Korde, Casey Redmon y a todo mi personal de LPA (Oficina de Asuntos Legislativos y Públicos) por su gran trabajo durante el proceso de confirmación.  Y es aún más importante por hacerme parecer mejor y más inteligente de lo que realmente soy.

Todos ustedes les deben una deuda de gratitud o menosprecio.  Voy a ver eso con ustedes dentro de unos meses.  También quiero agradecer a mi familia por su apoyo constante.  A mi esposa, Sue, y a nuestros hijos.  Sue y mi hijo Alex están hoy aquí.

Pero lo más importante es que quiero darles las gracias a todos ustedes.  No solo por su muy amable bienvenida esta mañana, sino realmente por todo el trabajo excepcional que han hecho a lo largo de los años; trabajo que ha convertido a USAID no solo en la agencia de desarrollo líder de Estados Unidos, sino en la agencia de desarrollo más importante del mundo.  Unirse a este gran equipo, especialmente en este momento de la historia, cuando sus habilidades, experiencia e ideas nunca han estado en mayor demanda, bueno, es gratificante para mí de muchas maneras.

Pero supongo que tienen muchas preguntas que hacerme.  Probablemente tengan incluso más preguntas sobre mí.  Esta mañana me gustaría recurrir a lo que solíamos llamar en el Congreso un “punto de privilegio personal”.  Y voy a dejar la mayoría de esas preguntas aparte esta mañana.  En cambio, me gustaría concentrarme en una sola pregunta: ¿Qué es lo que pueden esperar de mí?

Pues bien, en los próximos días, dejaré claro lo que espero de todos ustedes.  Pero, ¿qué pueden esperar de mí?  Bueno, en primer lugar pueden esperar un liderazgo que es honesto con ustedes.  A medida que avancemos, si me hacen una pregunta, haré todo lo posible para darles una respuesta honesta y directa.  Puede que no siempre sea la respuesta que quieran oír, pero será una respuesta honesta.  En segundo lugar, también pueden esperar un liderazgo que cree en ustedes.  USAID es la agencia de desarrollo más importante del mundo, no por el lugar en que nos encontramos ni por quien está en la oficina, sino por todos ustedes, por su habilidad y dedicación, por lo que aportan a su trabajo todos los días.

Pues bien, estos 98 azulejos aquí en la pared son obviamente un recordatorio para todos nosotros, no solo del valor y la dedicación de nuestro maravilloso equipo por todo el mundo, sino, lamentablemente, también por el alto precio que algunos han pagado por hacer su trabajo, por ayudar a rehacer vidas y construir comunidades.  Al igual que todos ustedes, no olvidaré nunca que estamos llamados a trabajar en lugares peligrosos y difíciles, y muchos de ustedes lo hacen con valentía, valor y distinción.

Pueden contar con un liderazgo que les escucha.  Mi mentor político, Tommy Thompson, siempre me dijo que su padre predicaba el mismo mensaje.  Solía decirle: “Tommy, tienes dos oídos y una boca, y si los usas en esa proporción, te irá bien”.  Me parece un consejo bastante bueno.  Quiero que me den su opinión.  No puedo decir que vayamos a estar siempre de acuerdo, pero siempre respetaré su punto de vista.

También deben esperar un liderazgo que les desafíe.  Verán en nuestras sesiones que me gusta ponerles a prueba.  Incluso me gusta desconcertarles.  La verdad es que, a menudo, soy el abogado del diablo.  Pero quiero asegurarme de que hayan pensado bien las cosas.  No quiero el “mensaje de la compañía”.  Quiero su juicio.  Quiero su opinión.  Quiero oírles a ustedes y todas esas experiencias que han tenido, y las reflexiones e ideas que tienen.  Quiero que seamos una Agencia construida en torno a la mejora continua y el liderazgo interinstitucional.  Cada semana, quiero que estemos un poco mejor que la semana anterior, un poco más eficaces, un poco más innovadores.  Los contribuyentes se lo merecen.  Nuestros socios gubernamentales se lo merecen.  Y nuestros socios de todo el mundo han llegado a esperarlo, y creo que sobresalimos.

Por último, en cuanto a lo que pueden esperar de mí, me gustaría que se remitiesen a la declaración que hice ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, porque, para mí, eso resume realmente lo que espero que podamos conseguir juntos.

Creo que el propósito de la asistencia extranjera debe terminar con su necesidad de existir.  Cada uno de nuestros programas debe esperar el día en que podamos ponerle fin.  Y por todo el mundo debemos medir nuestro trabajo por cuánto cada inversión nos acerca más a ese día.  Pero no me hago ilusiones.  En algunos lugares, ese día está bastante lejos.  Pero podríamos ayudar a nuestros socios priorizando programas que muestren un impacto cuantificable, que incentiven la reforma, que diversifiquen nuestra base de socios, que fomenten la creación de la capacidad local y que movilicen sus propios recursos internos.  En el ámbito de la asistencia humanitaria, siempre ayudaremos a la gente cuando ocurran desastres o se produzca una crisis.

Pero también pediremos a los demás que hagan su parte, y trabajaremos sin descanso para asegurarnos de que brindamos la asistencia de la manera más eficaz y eficiente posible, satisfaciendo sus necesidades y también fortaleciendo la resistencia ante futuras crisis.  En todas las áreas, y en todos los sentidos, enfocaremos nuestros limitados recursos en lo que está funcionando y pondremos fin a lo que no funciona.  Una vez más, eso es lo que nuestros contribuyentes se merecen, eso es lo que nuestros socios gubernamentales se merecen, y eso es lo que nuestros socios alrededor del mundo se merecen.

Pues bien, como mencioné hace unos momentos, estoy aquí con Sue y con mi hijo Alex.  Sue y yo comenzamos nuestra trayectoria en el desarrollo hace 30 años este mes, ejerciendo como maestros voluntarios en Kenia.  Y mi trabajo me ha llevado a proyectos en cinco continentes.  Me he encontrado con miembros del equipo de USAID dondequiera que he ido.  Siempre me han impresionado; a menudo me han inspirado; y hoy, al unirme a ustedes, me siento honrado.  Juntos, estoy emocionado porque sé que vamos a hacer grandes cosas.  Gracias por su acogida.  Vamos a hacerlo.  Tenemos trabajo que hacer.  Gracias a todos.

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Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.
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