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Declaraciones del Presidente Trump en la Cumbre de Principales del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Apec)

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La Casa Blanca
Secretaría de Prensa
10 de noviembre de 2017
Centro de Exhibiciones Ariyana Da Nang
Da Nang, Vietnam
13:19 horas (hora de Indochina)

 

 

PRESIDENTE TRUMP: Es un honor estar aquí en Vietnam — en pleno corazón de la región indopacífica, y dirigirme a la población y líderes de negocios de esta región.

Esta ha sido una semana extraordinaria para Estados Unidos en esta maravillosa parte del mundo. Comenzando desde Hawái, Melania y yo viajamos a Japón, Corea del Sur y China, y ahora a Vietnam, para estar aquí hoy con todos ustedes.

Antes de comenzar, quiero dirigirme a todos los afectados por el tifón Damrey. Los estadounidenses están rezando por ustedes y por su recuperación en los próximos meses. Nuestros corazones están unidos con el pueblo vietnamita que sufre a causa de esta terrible tormenta.

Este viaje se produce en un momento emocionante para Estados Unidos. Un nuevo optimismo se ha extendido por todo nuestro país. El crecimiento económico ha llegado al 3,2 por ciento y sigue subiendo. El desempleo está en su nivel más bajo en 17 años. El mercado de valores está más alto que nunca. Y todo el mundo es levantado por la renovación de Estados Unidos.

En todas partes donde fui durante este viaje, tuve el placer de compartir las buenas noticias de Estados Unidos. Pero aún más, he tenido el honor de compartir nuestra visión de una zona indopacífica libre y abierta, un lugar donde países soberanos e independientes, con diversas culturas y muchos sueños diferentes, puedan prosperar uno al lado del otro, y prosperar en libertad y en paz.

Estoy muy contento de estar aquí hoy en APEC, porque esta organización fue fundada para ayudar a lograr ese propósito. Estados Unidos se destaca como un miembro orgulloso de la comunidad de naciones que hacen del Pacífico un hogar. Hemos sido un socio activo en esta región desde que ganamos la independencia nosotros mismos.

En 1784, el primer barco estadounidense navegó a China desde Estados Unidos que estaba recientemente independizado. Iba cargado con productos para vender en Asia, y volvió lleno de porcelana y té. Nuestro primer presidente, el mismo George Washington, poseía un juego de vajilla de ese barco.

En 1804, Thomas Jefferson envió a los exploradores Lewis y Clark en una expedición a nuestra costa del Pacífico. Fueron los primeros de los millones de estadounidenses que se aventuraron al oeste para vivir el destino manifiesto de Estados Unidos en nuestro vasto continente.

En 1817, nuestro Congreso aprobó el primer desarrollo [despliegue] a tiempo completo en el Pacífico de un buque de guerra estadounidense. Esa presencia naval inicial pronto se convirtió en un escuadrón, y luego en una flota, para garantizar la libertad de navegación para el creciente número de barcos, desafiando a la alta mar para llegar a los mercados de Filipinas, Singapur y la India.

En 1818, comenzamos nuestra relación con el Reino de Tailandia, y 15 años más tarde nuestros dos países firmaron un tratado de amistad y comercio, el primero que hicimos con un país asiático.

En el siglo siguiente, cuando los poderes imperialistas amenazaron esta región, Estados Unidos los empujó con un gran costo para nosotros. Entendimos que la seguridad y la prosperidad dependían de ello.

Hemos sido amigos, socios y aliados en la región indopacífica durante mucho, mucho tiempo, y seremos amigos, socios y aliados durante mucho tiempo por venir.

Como viejos amigos en la región, nadie se ha sentido más feliz que Estados Unidos al presenciar, ayudar y compartir el extraordinario progreso que ustedes han logrado durante el último medio siglo.

Lo que los países y economías representados aquí hoy han construido en esta parte del mundo es nada menos que milagroso. La historia de esta región en las últimas décadas es la historia de lo que es posible cuando las personas se hacen dueñas de su futuro.

Pocos habrían imaginado hace apenas una generación que los líderes de estas naciones se reunirían aquí en Da Nang para profundizar nuestras amistades, ampliar nuestras asociaciones y celebrar los logros asombrosos de nuestros pueblos.

Esta ciudad fue una vez hogar de una base militar estadounidense, en un país donde muchos estadounidenses y vietnamitas perdieron la vida en una guerra sangrienta.

Hoy, ya no somos enemigos; somos amigos. Y esta ciudad portuaria está llena de barcos de todo el mundo. Maravillas de la ingeniería, como el Puente del Dragón, dan la bienvenida a los millones que vienen a visitar las impresionantes playas, luces brillantes y encantos antiguos de Da Nang.

A principios de la década de 1990, casi la mitad de Vietnam sobrevivía con solo unos pocos dólares al día, y una de cada cuatro personas no tenía electricidad. Hoy, la economía vietnamita de apertura es una de las economías de más rápido crecimiento en la Tierra. Ya ha aumentado más de 30 veces, y los estudiantes vietnamitas se encuentran entre los mejores estudiantes del mundo. (Aplausos). Y eso es muy impresionante.

Esta es la misma historia de transformación increíble que hemos visto en toda la región. Los indonesios durante décadas han estado construyendo instituciones nacionales y democráticas para gobernar su vasta cadena de más de 13.000 islas. Desde la década de 1990, la población de Indonesia se ha levantado a sí misma de la pobreza para convertirse en uno de los países del G20 de más rápido crecimiento. Hoy es la tercera democracia más grande de la Tierra.

Filipinas se ha convertido en una orgullosa nación de familias fuertes y devotas. Durante 11 años consecutivos, el Foro Económico Mundial ha clasificado a Filipinas como el primero de los países asiáticos en cerrar la brecha de género y adoptar mujeres líderes en los negocios y en la política. (Aplausos).

El Reino de Tailandia se ha convertido en un país de ingresos medianos altos en menos de una generación. Su majestuosa capital de Bangkok es ahora la ciudad más visitada de la Tierra. Y eso es muy impresionante. No hay mucha gente aquí de Tailandia. (Aplausos).

Malasia se ha desarrollado rápidamente en las décadas recientes, y ahora ocupa una de las principales posiciones del mundo para hacer negocios.

En Singapur, ciudadanos nacidos de padres que sobrevivían con 500 dólares al día [año] se encuentran ahora entre los que más ganan en el mundo, una transformación hecha posible por la visión de la gobernanza honesta y el estado de derecho de Lee Kwan Yew. (Aplausos). Y su gran hijo ahora está haciendo un trabajo increíble.

Como observé recientemente en Corea del Sur, los habitantes de esa república tomaron un país pobre y devastado por la guerra y en solo unas pocas décadas lo convirtieron en una de las democracias más ricas de la Tierra. Hoy, los surcoreanos disfrutan de mayores ingresos que los ciudadanos de muchos países de la Unión Europea. Fue estupendo pasar tiempo con el presidente Moon.

Todos conocen los logros impresionantes de China en las últimas décadas. Durante este período, y fue un período de grandes reformas de mercado, gran parte de China experimentó un rápido crecimiento económico, crecimiento del empleo y más de 800 millones de ciudadanos salieron de la pobreza. Acabo de salir de China esta mañana y tuve una reunión muy productiva y lo pasé estupendamente con nuestro amable anfitrión, el presidente Xi.

Y, como vi en mi primera parada de este viaje, en Japón observamos una democracia dinámica en una tierra de maravillas industriales, tecnológicas y culturales. En menos de 60 años, ese país insular ha producido 24 ganadores del premio Nobel por sus logros en física, química, medicina, literatura y promoción de la paz. (Aplausos). El presidente Abe y yo estamos de acuerdo en muchas cosas.

En la región en sentido más amplio, los países no miembros de APEC también están haciendo grandes avances en este nuevo capítulo para la región indopacífica.

La India está celebrando el 70 aniversario de su independencia. Es una democracia soberana, además de tener, piensen en esto, más de mil millones de personas. Es la democracia más grande del mundo. (Aplausos). Desde que la India abrió su economía, ha logrado un crecimiento asombroso y un nuevo mundo de oportunidades para su clase media en expansión. Y el primer ministro Modi ha estado trabajando para unir a ese vasto país, y a todo su pueblo juntos como uno solo. Y está trabajando en eso, de hecho con mucho, mucho éxito.

Como podemos ver, en más y más lugares por toda esta región, los ciudadanos de países soberanos e independientes han tomado un mayor control de sus destinos y han desbloqueado el potencial de su pueblo.

Han buscado visiones de justicia y responsabilidad, han fomentado la propiedad privada y el estado de derecho, y han adoptado sistemas que valoran el trabajo arduo y el emprendimiento individual.

Construyeron negocios, construyeron ciudades, construyeron países enteros desde cero. Muchos de ustedes en esta sala han participado en estos grandiosos proyectos de edificación nacional. Han sido sus proyectos desde el inicio hasta la finalización, desde los sueños hasta la realidad.

Con su ayuda, esta región entera ha emergido, y sigue emergiendo, como una hermosa constelación de países, cada uno siendo su propia estrella brillante, sin ser satélites de ninguno, y cada uno, un pueblo, una cultura, una forma de vida y un hogar.

Aquellos de ustedes que han vivido estas transformaciones comprenden mejor que nadie el valor de lo que han logrado. También comprenden que su hogar es su legado, y siempre deben protegerlo.

En el proceso de su desarrollo económico, ustedes han buscado el comercio y han comerciado con otros países, y han forjado asociaciones basadas en el respeto mutuo y dirigidas hacia el beneficio mutuo.

Hoy, estoy aquí para ofrecer una asociación renovada con Estados Unidos para trabajar juntos para fortalecer los lazos de amistad y comercio entre todos los países de la zona indopacífica, y juntos, para promover nuestra prosperidad y seguridad.

En el corazón de esta asociación, buscamos relaciones comerciales sólidas enraizadas en los principios de equidad y reciprocidad. Cuando Estados Unidos entre en una relación comercial con otros países u otras personas, a partir de ahora, esperaremos que nuestros socios sigan fielmente las normas igual que nosotros hacemos. Esperamos que los mercados estén abiertos en igual medida en ambas partes, y que la industria privada, no los planificadores del gobierno, dirijan la inversión.

Desafortunadamente, durante demasiado tiempo y en demasiados lugares, ha ocurrido lo contrario. Durante muchos años, Estados Unidos ha abierto sistemáticamente su economía con muy pocas condiciones. Redujimos o eliminamos aranceles, redujimos barreras comerciales y permitimos que productos extranjeros ingresaran libremente en nuestro país.

Sin embargo, aunque nosotros redujimos las barreras del mercado, otros países no abrieron sus mercados para nosotros.

MIEMBRO DEL PÚBLICO: (Inaudible).

PRESIDENTE TRUMP: Chistoso. Debe haber sido uno de los beneficiarios.  (Aplausos). ¿De qué país viene, señor?

Los países fueron aceptados por la Organización Mundial del Comercio, incluso si no respetaban sus principios establecidos. Sencillamente, la Organización Mundial del Comercio no nos ha tratado con justicia. Las organizaciones como la OMC solo pueden funcionar apropiadamente cuando todos los miembros siguen las reglas y respetan los derechos soberanos de todos los demás. No podemos lograr mercados abiertos si no garantizamos un acceso justo al mercado. Al final, el comercio injusto nos perjudica a todos.

Estados Unidos promovió la empresa privada, la innovación y la industria. Otros países utilizaron la planificación industrial dirigida por los gobiernos y las empresas estatales.

Nos adherimos a los principios de la OMC sobre la protección de la propiedad intelectual y la garantía de un acceso justo y equitativo a los mercados. Otros participaron en competencia desleal (dumping) de productos, subsidio de bienes, manipulación de divisas y políticas industriales predatorias.

Ignoraron las reglas para obtener ventaja sobre aquellos que siguieron las reglas, causando enormes distorsiones en el comercio y amenazando los cimientos del propio comercio internacional.

Tales prácticas, junto con nuestra incapacidad colectiva para responder a ellas, perjudican a muchas personas en nuestro país y también en otros países. Empleos, fábricas e industrias fueron eliminados en Estados Unidos y también en muchos países. Y se perdieron muchas oportunidades para inversiones mutuamente beneficiosas porque la gente no podía confiar en el sistema.

Ya no podemos tolerar estos abusos comerciales crónicos, y no los toleraremos. A pesar de años de promesas incumplidas, nos dijeron que algún día, pronto, todos se comportarían de manera justa y responsable. La población en Estados Unidos y en toda la región indopacífica han esperado ese día, pero nunca ha llegado, y esa es la razón por la que estoy aquí hoy, para hablar francamente sobre nuestros desafíos y trabajar hacia un futuro mejor para todos nosotros.

Recientemente realicé un excelente viaje a China, donde hablé abierta y directamente con el presidente Xi sobre las prácticas comerciales desleales de China y los enormes déficits comerciales que han producido con Estados Unidos. Expresé nuestro fuerte deseo de trabajar con China para lograr una relación comercial que se lleve a cabo sobre una base verdaderamente justa e igualitaria.

El desequilibrio comercial actual no es aceptable. No culpo a China ni a ningún otro país, de los que hay muchos, por aprovecharse de Estados Unidos en el comercio. Si sus representantes pueden salirse con la suya, simplemente están haciendo su trabajo. Ojalá las administraciones anteriores en mi país hubieran visto lo que estaba sucediendo y hubieran hecho algo al respecto. No lo hicieron, pero yo lo haré.

A partir de hoy, competiremos en igualdad de condiciones. Ya no vamos a dejar que se tome ventaja de Estados Unidos. Siempre voy a poner a Estados Unidos en primer lugar de la misma manera que espero que todos ustedes en esta sala pongan a sus países primero. (Aplausos).

Estados Unidos está preparado para trabajar con cada uno de los líderes hoy aquí en esta sala para lograr un comercio de beneficio mutuo en interés tanto de sus países como del mío. Ese es el mensaje que he venido a entregar aquí.

Haré acuerdos comerciales bilaterales con cualquier país de la región indopacífica que quiera ser nuestro socio y que vaya a respetar los principios del comercio justo y recíproco. Lo que ya no haremos será celebrar grandes acuerdos que nos atan las manos, nos hacen renunciar a nuestra soberanía y hacen cualquier aplicación significativa prácticamente imposible.

En cambio, trataremos sobre la base del respeto mutuo y el beneficio mutuo. Respetaremos su independencia y su soberanía. Queremos que ustedes sean fuertes, prósperos y autosuficientes, que estén arraigados en su historia y ramificándose hacia el futuro. Así es como vamos a prosperar y crecer juntos, en asociaciones de valor real y duradero.

Pero si esto, que llamo el “sueño indopacífico”, va a realizarse, debemos asegurarnos de que todos cumplen las reglas, lo que no hacen ahora. Aquellos que lo hagan, serán nuestros socios comerciales más cercanos. Aquellos que no lo hagan pueden estar seguros de que Estados Unidos ya no ignorará las violaciones, las trampas o la agresión económica. Esos días han terminado.

Ya no toleraremos el osado robo de propiedad intelectual. Confrontaremos las prácticas destructivas de obligar a los negocios a someter sus tecnologías al estado y les obligaremos a realizar emprendimientos conjuntos a cambio de acceso al mercado.

Abordaremos los masivos subsidios a las industrias por medio de empresas gigantescas propiedad de los estados que hacen que los competidores privados se arruinen, algo que ocurre todo el tiempo.

No continuaremos callados cuando empresas estadounidenses sean objetivo de actores afiliados con un estado para obtener ganancias económicas, ya sea por medio de ataques cibernéticos, espionaje de empresa, u otras prácticas contra la competencia. Animaremos a todos los países a que denuncien en alto cuando los principios de justicia y reciprocidad sean violados.

Sabemos que es de interés para Estados Unidos tener socios en toda esta región que florezcan, sean prósperos y no dependan de nadie. No tomaremos decisiones con propósitos de poder o mecenazgo. Nunca pediremos a nuestros socios que renuncien a su soberanía, privacidad y propiedad intelectual, ni que limiten los contratos a proveedores estatales.

Encontraremos oportunidades para que nuestro sector privado trabaje con los suyos y cree empleos y riqueza para todos nosotros. Buscamos socios fuertes, no socios débiles. Buscamos vecinos fuertes, no vecinos débiles. Sobre todo, buscamos la amistad, y no soñamos con la dominación.

Por esta razón, también estamos reorientando nuestros esfuerzos de desarrollo existentes. Hacemos un llamado al Banco Mundial y al Banco Asiático de Desarrollo para que dirijan sus esfuerzos hacia una inversión en infraestructura de alta calidad que promueva el crecimiento económico.

Estados Unidos también hará su parte. También nos comprometemos a reformar nuestras instituciones financieras de desarrollo para que incentiven mejor la inversión del sector privado en sus economías y brinden alternativas fuertes a las iniciativas dirigidas por los estados que tienen muchas condiciones.

En los últimos años se ha recordado una y otra vez a Estados Unidos que la seguridad económica no está meramente relacionada con la seguridad nacional. La seguridad económica es seguridad nacional. Es vital – (aplausos) – para nuestra fortaleza nacional.

También sabemos que no tendremos prosperidad duradera si no confrontamos las graves amenazas a la seguridad, la soberanía y la estabilidad que enfrenta nuestro mundo de hoy.

A principios de esta semana, me dirigí a la Asamblea Nacional en Seúl, Corea del Sur, e insté a todos los países responsables a permanecer unidos en declarar que cada paso del régimen de Corea del Norte hacia más armas es un paso que conlleva a un peligro cada vez mayor. El futuro de esta región y sus hermosos pueblos no debe ser hecho rehén por las fantasías retorcidas de conquista violenta y chantaje nuclear de un dictador.

Además, debemos respetar los principios que nos han beneficiado a todos, como el respeto por el estado de derecho (aplausos), los derechos individuales y la libertad de navegación y sobrevuelo, incluidas las rutas abiertas de flete. Tres principios y estos principios (aplausos) crean estabilidad y construyen confianza, seguridad y prosperidad entre países de ideas afines.

También debemos abordar de manera decisiva otras amenazas a nuestra seguridad y al futuro de nuestros niños, tales como los cárteles criminales, la trata de personas, las drogas, la corrupción, el delito cibernético y la expansión territorial. Como ya he dicho muchas veces: Toda persona civilizada debe unirse para expulsar a los terroristas y extremistas de nuestras sociedades, despojándolos de fondos, territorios y apoyo ideológico. Debemos detener el terrorismo radical islámico.

Así que trabajemos juntos por una región indopacífica con paz, próspera y libre. Estoy seguro de que, juntos, todos los problemas de los que hemos hablado hoy pueden resolverse y todos los desafíos que enfrentamos se pueden superar.

Si tenemos éxito en este esfuerzo, si aprovechamos las oportunidades que tenemos ante nosotros y establecemos nuestras asociaciones firmemente en beneficio de nuestros propios pueblos, juntos lograremos todo lo que soñamos para nuestros países y nuestros hijos.

Seremos bendecidos con un mundo de naciones fuertes, soberanas e independientes, prosperando en la paz y el comercio con los demás. Serán lugares donde podamos construir nuestros hogares y donde las familias, empresas y personas puedan florecer y crecer.

Si hacemos esto, miraremos al mundo dentro de medio siglo y nos maravillaremos con la hermosa constelación de países, cada uno diferente, cada uno único, y cada uno resplandeciente y orgulloso por toda esta región del mundo. Y así como cuando miramos las estrellas en el firmamento nocturno, la distancia del tiempo hará que la mayoría de los desafíos que tenemos y de los que hablamos hoy parezcan muy, muy pequeños.

Lo que no parecerá pequeño, lo que no es pequeño, serán las grandes elecciones que todos nuestros países tendrán que hacer para mantener su estrella brillante, muy brillante.

En Estados Unidos, como en cada nación que ha ganado y defendido su soberanía, entendemos que no tenemos nada tan precioso como nuestro derecho de nacimiento, nuestra preciada independencia y nuestra libertad.

Ese conocimiento nos ha guiado a lo largo de la historia de Estados Unidos. Nos ha inspirado a sacrificarnos e innovar. Y es por eso que hoy, cientos de años después de nuestra victoria en la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, todavía recordamos las palabras de un fundador estadounidense y segundo presidente de Estados Unidos, John Adams. Cuando era anciano, justo antes de su muerte, a este gran patriota se le pidió que expresara sus pensamientos sobre el 50 ° aniversario de la gloriosa libertad estadounidense. Respondió con las palabras: ‘independencia para siempre’.

Es un sentimiento que arde en el corazón de cada patriota y cada nación. Nuestros anfitriones aquí en Vietnam han conocido este sentimiento no solo durante 200 años, sino durante casi 2.000 años. (Aplausos). Fue alrededor del año 40 d.C. cuando dos hermanas vietnamitas, las hermanas Trung, despertaron por primera vez el espíritu del pueblo de esta tierra. Fue entonces cuando, por primera vez, la gente de Vietnam defendió su independencia y su orgullo.

Hoy, los patriotas y héroes (aplausos) de nuestras historias tienen las respuestas a las grandes preguntas de nuestro futuro y nuestro tiempo. Nos recuerdan quiénes somos y qué estamos llamados a hacer.

Juntos, tenemos la capacidad de elevar a nuestra gente y a nuestro mundo a nuevas alturas, alturas que nunca se han alcanzado.

Así pues, escojamos un futuro de patriotismo, prosperidad y orgullo. Vamos a elegir la riqueza y la libertad sobre la pobreza y la servidumbre. Elijamos una zona indopacífica libre y abierta.

Finalmente, no olvidemos nunca que el mundo tiene muchos lugares (aplausos), muchos sueños y muchos caminos. Pero en todo el mundo, no hay lugar como el hogar propio.

Y así, para la familia, el país, la libertad, la historia y la gloria de Dios, protejan su hogar, defiendan su hogar y amen su hogar hoy y para siempre. (Aplausos).

Gracias. Dios les bendiga. Dios bendiga la región del Pacífico. Y Dios bendiga a los Estados Unidos de América. Muchas gracias. Gracias. (Aplausos).

FIN                      13:51 horas (hora de Indochina)


Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.
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