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Secretario de Estado Rex Tillerson acerca de “EE. UU. y Europa: Fortalecer las alianzas occidentales”

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Departamento de Estado de EE. UU.
Oficina del Portavoz
Para su divulgación inmediata
28 de noviembre de 2017
Declaraciones
The Wilson Center
Washington D.C.
**Sin editar/borrador**

 

SRA. HARMAN: Buenos días. Soy Jane Harman, presidenta y directora ejecutiva del Wilson Center. Me complace tener la oportunidad de hablar ante un público tan numeroso y dar nuevamente la bienvenida al secretario Rex Tillerson en el Wilson Center. Como sabe, Sr. Secretario, el Wilson Center tiene una larga tradición de distinguir a los líderes empresariales y políticos que adhieren a la máxima expresada por nuestro 28.º presidente —Woodrow Wilson— de, en sus propias palabras, “contribuir a que el mundo viva con mayor amplitud, mayor visión y con un espíritu más elevado de esperanza y logro”. El centro lo distinguió en 2010 y usted nos honró con su presencia en el evento que tuvo lugar en Dallas en 2014, cuando Richard Fisher, presidente saliente de la Reserva Federal de Dallas, recibió nuestro premio al servicio público. Ambos nos sentamos juntos en esa ocasión. Nos complace darle la bienvenida nuevamente esta mañana para hablar sobre el futuro de las relaciones de EE. UU. con Europa y responder algunas preguntas mías y de algunos de los asistentes.

Ya que solamente tenemos 50 minutos de su tiempo, los aquí presentes plantearon sus preguntas por escrito al llegar, y hemos seleccionado algunas al azar, que voy a formular el secretario. Sus predecesores, y más recientemente John Kerry, han expuesto ante nosotros en ocasiones anteriores, pero las épocas en las cuales ellos desempeñaron este cargo parecen haber sido menos peligrosas que el período actual. Tal como lo comentábamos recién usted y yo, en la actualidad, nuestro país y el mundo enfrentan una amenaza existencial como resultado del programa nuclear de Corea del Norte; numerosos gobiernos en Medio Oriente tienen graves dificultades para asegurar la estabilidad; pese a la reducción significativa de la capacidad de organizaciones terroristas como ISIS, persisten las conspiraciones y los nefastos actos de violencia contra civiles, principalmente musulmanes; y hay evidencias claras de que hubo injerencia de Rusia en elecciones democráticas en EE. UU. y Europa, tan solo por nombrar algunas de las cuestiones que tiene entre manos.

Es claro que las viejas respuestas no funcionan. Por eso, muchos de los presentes consideran positivo que usted tenga antecedentes profesionales peculiares para el cargo de secretario de Estado. Haberse formado en ingeniería y haber desarrollado una carrera de cuatro décadas hasta convertirse en director ejecutivo de la sexta empresa con mayor valuación del mundo son, sin duda, datos asombrosos. Pero también fue Scout con rango “Águila” y más tarde llegó a liderar el movimiento de Boy Scouts. Antes de incorporarse al gobierno de Trump, viajó exhaustivamente, se reunió periódicamente con líderes mundiales y mostró un profundo interés por el mundo, y es por eso que recibió nuestro premio.

Como sabe, llevar adelante la política exterior es una tarea ardua, que exige comprender los matices y los nexos entre los temas, así como la capacidad de enfocarse y ganar la confianza y el respeto de aquellos con quienes trata. En los últimos cinco años, los distinguidos académicos y directores de programas del Wilson Center han ayudado a más de 500 miembros del Congreso, de todos los signos políticos y en ambas cámaras; y han analizado los temas más complejos de política exterior, desde el ascenso de China hasta la Rusia de Putin, la Siria de Asad o la Venezuela de Maduro. Estamos sentando las bases para una política exterior informada y bipartidista, a medida que generamos conocimientos y relaciones en ambos extremos del espectro político. Y tal vez en el futuro algunos de los alumnos de nuestro programa se postulen para el Congreso o trabajen para usted en el Departamento de Estado.

Quisiera reconocer a algunos de nuestros invitados y luego darle la palabra, empezando por agradecer a la International Trade Center Management Association por auspiciar este evento. Muchas gracias también al Reagan Building. Novecientas personas deseaban entrar en este auditorio con capacidad para 600, así que me disculpo ante quienes llegaron un poco tarde y no pudieron entrar. Están aquí algunos de nuestros consejeros designados por la Casa Blanca, como Thelma Duggin, Barry Jackson, Earl Stafford y Nathalie Rayes, y también nuestro querido expresidente, el embajador Joe Gildenhorn y su encantadora esposa Alma.

Damos la bienvenida a todos los que apoyan a Wilson, incluidos los miembros de nuestro gabinete y del consejo, y a los embajadores de Bélgica, Grecia, Hungría, la Liga de los Estados Árabes, Luxemburgo, Nepal, Nicaragua, la República de Eslovenia y España. Y damos la bienvenida al senador Ron Johnson, que logró escapar por una hora de los debates impositivos en el Congreso, y al exsenador Bennett Johnston. A propósito, uno de los miembros del equipo del senador Johnston asistió a nuestro programa de política exterior. Y por último, quisiera mencionar mi propia relación y nuestro respeto por algunos de los más altos miembros de su equipo, incluida mi ex colega en el Congreso y jefa de su gabinete Margaret Peterlin, y su recientemente designado, y muy bien reputado, subsecretario para Europa Wes Mitchell.

Ahora, entonces, demos la bienvenida al 69.º secretario de Estado. Sr. Secretario, tiene la palabra. (Aplausos).

SECRETARIO TILLERSON: Bien, buenos días, y gracias Jane por su cálida presentación, y gracias también al Wilson Center por esta oportunidad de hablar con ustedes hoy.

El Wilson Center ha realizado numerosos aportes importantes en materia de políticas públicas a lo largo de los años, y por eso es una sede más que oportuna para nuestra conversación de hoy sobre Europa, considerando que, hace 100 años, Estados Unidos entraba en la Primera Guerra Mundial bajo el liderazgo del presidente Wilson. Si bien en general asociamos a Wilson con haber encabezado la primera intervención estadounidense en asuntos europeos, creo que vale la pena recordar que nuestro compromiso con Europa fue impulsado previamente por uno de sus antecesores, Theodore Roosevelt.

Cuando Roosevelt falleció en 1919, exactamente mientras Wilson se esforzaba por lograr la paz en Europa, los líderes europeos se unieron al pueblo estadounidense en su inmenso dolor y sentido del reconocimiento. El primer ministro británico David Lloyd George lo recordó como una “figura inspiradora más allá de los confines del país”. Otro político británico manifestó que había sido “el más grandioso de los estadounidenses en un momento sumamente difícil”. Y un senador francés lo describió como “el apóstol de la causa justa al otro lado del Atlántico”.

El presidente Roosevelt fue muy querido en Europa debido a su enérgico compromiso con el continente en los años previos a la Primera Guerra Mundial y durante ese período. Mientras el presidente Wilson adoptó con firmeza una política de neutralidad, Roosevelt sintió la responsabilidad de interceder en defensa de Europa. Se dice que incluso una vez pidió permiso al presidente Wilson para encabezar personalmente una división de Ejército en Europa, e incluso le había escrito a un funcionario del Ejército británico señalando: “Si hubiéramos hecho lo que tendríamos que haber hecho tras el hundimiento del Lusitania, yo y mis cuatro muchachos ahora estaríamos en el Ejército preparándonos para prestar servicio junto a ustedes en Flandes”.

¿Qué motivó a Theodore Roosevelt a rechazar la neutralidad y asumir un compromiso ferviente con la defensa de Europa?

Podemos encontrar la respuesta en algo que Roosevelt dijo al Congreso de EE. UU. en 1904, y en esto cito sus palabras: “Una gran nación libre tiene la obligación, para sí y para la humanidad entera, de no sumirse en la desazón ante el poderío de la maldad”. Roosevelt sabía que la defensa de la libertad exigía que actuaran las naciones libres, seguras de su fortaleza y protectoras de su soberanía.

Roosevelt también sabía que Estados Unidos y Europa, tanto entonces como ahora, están unidas por principios comunes. Nuestras naciones viven ateniéndose a una verdad incuestionable sobre la cual se construye la civilización occidental: libertad, igualdad y dignidad humana. Estos principios fundacionales están protegidos por el conjunto de nuestras instituciones dedicadas al Estado de derecho, la separación de poderes y el gobierno representativo.

Nuestros principios están además protegidos de amenazas externas por nuestra determinación, acciones y sacrificio colectivos ante los desafíos en materia de inseguridad. La Primera Guerra Mundial fue la primera gran prueba del siglo XX, que puso a Estados Unidos en la situación de demostrar si estaría dispuesto a pagar el alto precio de la libertad. Theodore Roosevelt nunca participó en esa guerra, pero sí pagó ese alto costo: su hijo Quentin, piloto de combate, murió en los cielos de Francia.

En décadas anteriores, nuestro estilo de vida —y, por extensión, nuestros principios occidentales más fundamentales— han sido puestos a prueba por la amenaza totalitaria del nazismo, el poder soviético y su ideología comunista, conflictos étnicos y sectarios, y por presiones políticas internas. Juntos, Estados Unidos y Europa han superado estas pruebas, pero sabemos que también hoy ambos enfrentan pruebas, y que volverá a ocurrir en el futuro.

Durante la presidencia de Trump, Estados Unidos sigue teniendo un sólido compromiso con nuestra relación duradera con Europa. Nuestros compromisos con nuestros aliados europeos en materia de seguridad son férreos.

A fin de mantener los compromisos compartidos en seguridad que permitan que haya estabilidad en la región, el gobierno de Trump considera necesario que nuestros aliados sean fuertes, soberanos, prósperos y comprometidos con la defensa de ideales occidentales comunes. En los últimos 10 meses, hemos emprendido una nueva política estratégica que contribuye a reforzar la seguridad europea y estadounidense, a saber, un compromiso renovado con Europa ante el fallido “replanteamiento de las relaciones con Rusia”; un nuevo esfuerzo por adaptar las instituciones de seguridad para que actúen contra amenazas emergentes como terrorismo, ciberataques y proliferación nuclear; y la expectativa de que las naciones europeas acepten que están más seguras cuando contribuyen en mayor medida a su propia defensa.

Estos nuevos rumbos en materia de política pondrán a Estados Unidos y Europa en una mejor posición para hacer frente a los desafíos que amenazan nuestra seguridad, los actores que pretenden sembrar el caos e infundir incertidumbre en nuestras leyes e instituciones, y los enemigos que ponen en jaque nuestra seguridad y rechazan nuestro estilo de vida.

Este es un mensaje que tengo previsto repetir durante mis reuniones con líderes de la OTAN y de la OSCE, así como en encuentros bilaterales en el viaje que realizaré a Europa la semana próxima.

La preservación de nuestra libertad empieza asegurando que nuestros pueblos puedan vivir de manera segura. Para ello, Estados Unidos asigna máxima importancia a las relaciones de seguridad con aliados europeos, incluida la OTAN. Las alianzas son insignificantes si sus miembros no tienen la voluntad o la capacidad de honrar sus compromisos. Previamente este año, el presidente Trump ratificó el compromiso de Estados Unidos con el artículo 5 del tratado de la OTAN, pues es el mecanismo más efectivo con el que contamos para disuadir agresiones. Y como lo señala el artículo 5, “las partes convienen en que un ataque armado contra una o contra varias de ellas, acaecido en Europa o en América del Norte, se considerará como un ataque dirigido contra todas ellas”. Todo ataque por cualquier actor contra un Estado Miembro de la OTAN activará el artículo 5, y Estados Unidos será el primero en honrar el compromiso asumido. Nunca olvidaremos que los miembros de la OTAN acudieron prontamente en nuestro apoyo tras el atentado del 11 de septiembre, y haremos lo mismo por ellos si fueran atacados.

Si bien Occidente sigue interesado en entablar una nueva relación productiva con la Rusia postsoviética, hasta ahora ha sido esquiva, y los intentos tanto del gobierno anterior por replantear las relaciones entre Rusia y Estados Unidos-Europa han tenido como corolario la invasión, por parte de Rusia, del territorio vecino de Georgia en 2008 y Ucrania en 2014. Rusia sigue exhibiendo un comportamiento agresivo hacia otros vecinos de la región, al inmiscuirse en sus procesos electorales y promover ideales antidemocráticos. Junto a nuestros amigos en Europa, reconocemos la amenaza activa del resurgimiento reciente de Rusia.

Por eso, Estados Unidos ha fortalecido sus compromisos de disuasión y defensa en Europa a través de la Iniciativa Europea de Disuasión (European Deterrence Initiative, EDI). Previamente este año, el gobierno pidió que el presupuesto asignara S4,800 millones para la EDI. Este incremento de $1,400 millones respecto del año anterior acrecentará la capacidad de disuasión y defensa de las fuerzas militares estadounidenses y mejorará la preparación de nuestras fuerzas en Europa. La EDI facilita el entrenamiento y los ejercicios junto con nuestros aliados y socios europeos, para integrar de manera más eficiente nuestras fuerzas militares y brindar seguridad a Europa. Y ampliará las capacidades de nuestro Ejército, Armada, Fuerza Aérea e Infantería de Marina de posicionar activos y apoyar ejercicios de la OTAN. Ante los ejercicios militares de Zapad realizados por Rusia cerca de las fronteras de los Estados Bálticos en septiembre, nuestra posibilidad de responder a un ataque en forma concertada con nuestros aliados es mayor que nunca.

La EDI también incluye fondos por $150 millones para ayudar a Ucrania a incrementar su capacidad de defender la integridad territorial. Estados Unidos entiende que la guerra en Ucrania, que todos los días se cobra vidas humanas, debe terminar. Hemos instado a Rusia en reiteradas oportunidades a que emprenda la senda de la paz, honrando los compromisos que asumió en el marco de los acuerdos de Minsk. Cualquier resolución de la guerra que no implique una Ucrania totalmente independiente, soberana y territorialmente íntegra será inaceptable. Rusia optó por violar la soberanía del país más grande de Europa. Estados Unidos y Europa han actuado codo a codo desde 2014 para hacer frente a la agresión rusa, con una política de sanciones coordinada. Nuestra unidad transatlántica pretende transmitir al Gobierno de Rusia el mensaje de que no vamos a apoyar esta violación flagrante de las normas internacionales. Esperamos que Rusia tome medidas para restablecer la plena soberanía e integridad territorial de Ucrania, e implemente de manera total los compromisos de Minsk, y esto nos permitirá entonces empezar el proceso para restablecer las relaciones normales. Pero permítanme ser claro en este sentido: las sanciones relacionadas con los acuerdos de Minsk seguirán vigentes hasta que Rusia revierta las acciones que hicieron que se aplicaran tales sanciones.

Estamos comprometidos con el éxito de una Ucrania independiente e íntegra. Sin embargo, el futuro de Ucrania también depende de ganar la lucha interna para implementar una amplia variedad de reformas en los sectores económico, de justicia, de seguridad y social. Instamos a Ucrania a seguir afianzando instituciones idóneas y confiables que reduzcan y, finalmente, eliminen la corrupción, fortalezcan su sistema judicial y traigan prosperidad económica a sus ciudadanos.

La crisis en Ucrania también puso de manifiesto que el suministro energético puede emplearse como arma política. Reforzar la seguridad energética europea garantizando el acceso a un suministro de energía asequible, confiable, diverso y seguro es fundamental para los objetivos de seguridad nacional. Estados Unidos está liberalizando las normas aplicables a la exportación de gas natural licuado y petróleo crudo producido en EE. UU., y estamos muy interesados en trabajar con los aliados europeos en el desarrollo de la infraestructura necesaria, como terminales de importación y tuberías de interconexión que contribuyan a la diversidad de suministro a Europa.

En julio, el presidente Trump anunció en la Cumbre de los Tres Mares que Estados Unidos brindará asistencia técnica para el proyecto de la Isla de Krk en Croacia. Estados Unidos seguirá apoyando los proyectos de infraestructura europeos, como las instalaciones de recepción de gas natural licuado en Polonia y la tubería de interconexión entre Grecia y Bulgaria, a fin de asegurar que ningún país externo a la Unión de la Energía para Europa pueda usar sus recursos o su posición en el mercado de energía mundial para extorsionar a otras naciones. Seguimos considerando que el desarrollo de los ductos como el Nord Stream 2 y el TurkStream multilínea es algo desacertado, ya que no hacen más que aumentar el dominio en el mercado de un único proveedor para Europa.

Estados Unidos reconoce la fragilidad de los Balcanes y seguiremos trabajando con socios en la UE para generar estabilidad, prosperidad y democracia en la región. Al pueblo de los países de los Balcanes, les decimos lo siguiente: desistan de sus antiguas animosidades, para que la paz pueda ser permanente. Tienen la oportunidad de dar un nuevo rumbo a su historia. El linaje no puede seguir siendo motivo de luchas. Estados Unidos y el mundo aspiran a una nueva generación de serbios, croatas, albaneses, bosnios y kosovares, y también otros grupos, que perdonen el pasado, aun cuando nunca lo olviden.

Una prueba de los valores compartidos de Estados Unidos con Europa es nuestra cooperación en temas más allá de las fronteras de Europa, que nos afectan a todos. Estados Unidos y nuestros aliados europeos se han asociado para exigir que Bashar al-Asad rinda cuentas y sea sancionado por los delitos cometidos contra su propia población. Desde el comienzo de la crisis siria, la UE y sus Estados Miembros han destinado más de 9.500 millones de euros a la estabilización humanitaria y la ayuda para la resiliencia, y esos esfuerzos continúan a medida que la Coalición Global para Derrotar a ISIS estabiliza las zonas liberadas.

A medida que se derrota a los últimos focos de ISIS en Siria y la atención internacional se posa en resolver el conflicto civil sirio, nuestros socios europeos deben seguir siendo sólidos defensores del proceso de Ginebra encabezado por la ONU conforme a la Resolución del Consejo de Seguridad 2254. Tan solo eso puede ser la base para reconstruir al país e implementar una solución política que no deje rol alguno para el régimen de Asad o su familia en el gobierno de Siria.

Nuestros socios europeos también han apoyado con firmeza nuestra campaña de presión diplomática y económica sobre Corea del Norte. Además de apoyar en forma entusiasta las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, los países han tomado medidas unilaterales para maximizar la presión sobre el régimen de Pionyang. Portugal detuvo todas las relaciones diplomáticas con la RPDC en julio. España e Italia han expulsado a los embajadores norcoreanos. Letonia ha aplicado multas a bancos que han violado las sanciones. Nuestros aliados europeos saben que Corea del Norte es una amenaza para todas las naciones responsables y que esto requiere una respuesta coordinada. Felicitamos a nuestros aliados por haber intensificado la presión sobre el régimen en Pionyang, a fin de lograr la desnuclearización completa, permanente y verificable de la península coreana.

La alianza que han forjado Estados Unidos y las naciones europeas es una base crucial para afrontar las amenazas actuales y futuras, tanto en Europa como fuera de ese continente.

Estados Unidos y Europa tienen por delante numerosos desafíos y amenazas que, a diferencia de antes, están desperdigadas al mismo tiempo en diversos frentes geográficos y múltiples dominios, ya sean actores terroristas no estatales, amenazas de tipo más convencionales, ciberamenazas o amenazas nucleares. Sabemos que somos más fuertes cuando afrontamos estos retos trabajando juntos, y por eso aumentaremos la cooperación desde y con las naciones de Europa, nuestras mejores aliadas. La historia ha demostrado que cuando estamos unidos, logramos triunfar por sobre los desafíos comunes.

Como lo señalé antes, uno de esos desafíos es Rusia. Europa y Estados Unidos intentan normalizar la relación con Rusia. No obstante, Rusia ha demostrado que aspira a lograr un nuevo equilibrio de poder postsoviético, en el cual Rusia, en virtud de su arsenal nuclear, pretende imponer su voluntad sobre otros mediante la fuerza o asociándose con regímenes que no respetan a sus propios ciudadanos, como en el caso del uso continuo de armas químicas por parte de Bashar al-Asad contra su propia población.

La disolución de la Unión Soviética liberalizó a la sociedad rusa y creó nuevas oportunidades comerciales que benefician a rusos, europeos y estadounidenses. Sin embargo, a menudo Rusia ha recurrido a tácticas maliciosas contra EE. UU. y Europa para distanciarnos, mellar nuestra confianza y socavar los éxitos políticos y económicos que hemos logrado juntos desde el fin de la Guerra Fría. Hacer política con el suministro de energía, lanzar ciberataques y campañas de desinformación para frustrar las elecciones libres, y hostigar e intimidar de manera serial a diplomáticos no son comportamientos propios de una nación responsable. Atacar a un país vecino y amenazar a otros no contribuye en absoluto a mejorar las vidas de los ciudadanos rusos o reforzar la posición de Rusia en el mundo.

Deseamos que Rusia sea un vecino constructivo de Europa y de la comunidad transatlántica en general. Pero esa es una decisión que debe tomar Rusia. Rusia puede seguir aislándose y empobreciéndose, sembrando el desorden en el extranjero y cercenando la libertad en su territorio, o puede convertirse en una fuerza que promueva la libertad de los rusos y la estabilidad de Eurasia.

Tras la decisión reciente adoptada por el presidente con respecto a nuestra política sobre Irán, de hecho son muchos más los factores que unen a Estados Unidos y Europa que los que los distancian. El PAIC ya no es el único punto de la política estadounidense sobre Irán; estamos decididos a abordar la amenaza iraní en su totalidad. Pedimos a nuestros socios europeos que nos acompañen al hacer frente a todas las modalidades de comportamiento malicioso de Irán. El régimen iraní es antiético para los principios occidentales, en razón de la supresión totalitaria de la libertad individual, política y religiosa. Ni Estados Unidos ni Europa desean tener que lidiar con otra amenaza nuclear como la de Corea del Norte, ni tampoco ninguna de nuestras naciones se siente cómoda con los intentos de Irán de tener una posición hegemónica en Medio Oriente, apoyando a organizaciones terroristas, milicias en Irak y Siria y un programa activo de desarrollo de misiles balísticos.

En la intersección de Europa en la región, sabemos que Turquía no puede ignorar a Irán debido a la proximidad geográfica y los vínculos culturales. Pero pedimos a Turquía, como aliado de la OTAN, que priorice la defensa común de sus aliados en el tratado. Irán y Rusia no pueden ofrecer a los turcos los beneficios económicos y políticos que la membresía en la comunidad occidental de naciones puede brindar.

Reconocemos las importantes contribuciones de nuestros aliados de la OTAN que se han realizado en Afganistán, y les pedimos que mantengan su compromiso con la misión. El estado final de la nueva estrategia de Estados Unidos en el sur de Asia es destruir los refugios terroristas y denegar su restablecimiento mientras el gobierno afgano continúa fortaleciendo su propia capacidad para mantener la seguridad y crear las condiciones para la reconciliación con los talibanes y un gobierno inclusivo que represente la diversidad étnica de todos los afganos. Sabemos que esto tomará tiempo. Pero si no logramos ejercer vigilancia y emprender acciones contra la amenaza terrorista, donde sea que se encuentre, corremos el riesgo de recrear los refugios seguros desde los cuales se tramó y llevó a cabo la trama del 11 de septiembre. Exigimos contribuciones proporcionales de tropas, fondos y otras formas de asistencia mientras tratamos de erradicar una amenaza terrorista que no se limitará al lugar donde nació. La misión Resolute Support de la OTAN es esencial para nuestro objetivo compartido de garantizar que Afganistán desarrolle la capacidad de contribuir a la estabilidad regional y prevalecer sobre las amenazas terroristas, incluidos Al-Qaida e ISIS.

A pesar de que ISIS está al borde de la extinción total en Irak y Siria, la amenaza de ISIS y las redes terroristas asociadas persistirá en nuestro propio país y en otros. ISIS está buscando nuevos puntos de apoyo dondequiera que pueda encontrarlos, incluida la región del Sahel de África Occidental. Debemos tomar medidas para que áreas como el Sahel o el Magreb no se conviertan en el próximo caldo de cultivo para ISIS, Al-Qaeda u otros grupos terroristas. Cuando estos grupos pueden ocupar un territorio sin que los molesten, sus estrategas, sus fabricantes de bombas y propagandistas en línea tienen más facilidad para alentar, planear y ejecutar ataques en otras partes del mundo. Este fue el caso durante muchos meses en Raqqa. En apoyo de nuestros socios africanos y europeos, particularmente Francia, Estados Unidos recientemente comprometió hasta $60 millones para ayudar a la Fuerza Conjunta del G5 Sahel a combatir el terrorismo y el posible surgimiento de ISIS en la región africana del Sahel.

La aparición de ISIS en el Sahel es solo una indicación de que las amenazas a la seguridad y el bienestar de nuestra gente seguirán teniendo orígenes nuevos e inesperados. La naturaleza cambiante e impredecible de las amenazas que enfrentamos ya está clara para los residentes de París, Bruselas, Orlando, Niza, Berlín, Estambul, Londres, Manchester, Barcelona, ​​Nueva York y muchos otros lugares donde nuestra gente ha sufrido a manos de terroristas islamistas, muchos de los cuales se radicalizaron frente a una pantalla de computadora dentro de sus propios hogares dentro de sus propios países. Y las amenazas que enfrentamos son claras para países como Turquía, Grecia, Italia y Alemania, que se han enfrentado al impacto desestabilizador de las oleadas de migración irregular desde el norte de África y el Medio Oriente.

En la hora más oscura de la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill declaró que los británicos lucharían en los campos, en las playas y en las calles para proteger a su país. Hoy, nuestra lucha se encuentra cada vez más en Internet, en los puestos de control de pasaportes, y en los corazones y las mentes de los jóvenes en Europa y en todo el mundo.  Las instituciones de seguridad europeas, incluida la OTAN, deben adaptarse adecuadamente para hacer frente a las amenazas internas y externas, como el terrorismo radical islámico, para abordar los ciberataques y para abordar la migración sin control. Aunque sabemos que estas son las amenazas del futuro, demasiados titulares ya han declarado que estas son las amenazas de hoy.

Las nuevas amenazas a Estados Unidos y Europa son a largo plazo, impredecibles en el tiempo y localizadas en muchos lugares diferentes. Anticipar y combatir adecuadamente estas amenazas requiere un mayor compromiso europeo con la seguridad, ya que los servicios de respuesta locales son el elemento disuasivo más eficaz. Si bien Estados Unidos continuará manteniendo nuestras garantías contra una falla catastrófica de seguridad en la región, y continuará empleando recursos para mantener nuestro paraguas protector, las naciones de Europa deben aceptar una mayor responsabilidad por sus propios desafíos de seguridad. Nuestras alianzas deben fortalecerse en el entorno estratégico actual; la falta de diligencia y obligación solo invitará a un mayor riesgo.

El Presidente Trump dijo en Varsovia y cito: “Debemos recordar que nuestra defensa no es solo un compromiso de dinero, es un compromiso de voluntad”. Nuestros gastos son de alguna manera un reflejo de cuánto buscamos proteger la paz y la libertad. Una vez más, instamos a nuestros colaboradores europeos que aún no lo hayan hecho a cumplir con el objetivo del 2 por ciento del PIB para gastos de defensa. Este año, Albania, Croacia, Francia, Hungría y Rumania se han comprometido recientemente a alcanzar el punto de referencia del 2 por ciento. Estas naciones saben que deben invertir en seguridad para preservar la libertad. Todos los miembros de la OTAN han acordado previamente la Promesa de Gales en Inversión de Defensa. Es hora de que cada uno de nosotros honre ese acuerdo. También instamos a una mayor integración de la seguridad, siempre que las relaciones sean eficientes y sirvan a intereses compartidos.

Estos compromisos son necesarios porque nuestra libertad y seguridad están en juego. Estados Unidos y todas las naciones de Europa, especialmente aquellos que una vez vivieron bajo el peso de las dictaduras comunistas, valoran nuestras libertades como naciones que pueden actuar bajo nuestra propia autoridad. Si no ejercemos la responsabilidad, no tendremos soberanía; y si no tenemos soberanía, no tendremos libertad.

Mantener la soberanía también implica cultivar las virtudes que la hacen posible. Las naciones libres deben ejercer una protección vigilante de las sociedades civiles y de los grupos, familias e individuos que las componen. El estado de derecho y los gobiernos representativos son cáscaras vacías cuando se los separa de una sociedad civil vibrante y de un profundo respeto por ciertas verdades evidentes por sí mismas. Podemos ganar cada gran batalla geopolítica, pero si no estamos perennemente atentos a nuestro propio comportamiento, nuestra propia gente puede perder a largo plazo. La preservación de los ideales occidentales depende de cuán dispuestos estemos a proteger las verdades centrales sobre las cuales se basan nuestras libertades políticas y económicas.

Sabemos que la gente y los líderes de Europa están teniendo muchas conversaciones sobre su futuro. Estados Unidos no intentará imponer respuestas a esas preguntas. Reconocemos que Europa está compuesta por naciones libres que, en la gran tradición de la democracia occidental, deben poder elegir su propio camino. Como en el pasado, Estados Unidos se ha comprometido a trabajar con las armas institucionales de Europa, y también reconocemos que nuestros aliados son naciones independientes y democráticas con su propia historia, perspectiva y derecho a determinar su futuro.

Esta posición tiene una relevancia particular para lo que está ocurriendo en el Reino Unido sobre el Brexit. Estados Unidos mantendrá nuestra relación especial de larga data con el Reino Unido y, al mismo tiempo, mantendrá una relación sólida con la UE, independientemente del resultado del Brexit. No intentaremos influir en las negociaciones, pero instamos a la UE y al Reino Unido a avanzar en este proceso rápidamente y sin acrimonia innecesaria. Ofrecemos una amistad imparcial a ambas partes.

El siguiente capítulo de la historia europea debe escribirse con las propias palabras de Europa.

Como mencioné al principio, 2017 marca el centésimo aniversario de la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. Pero este noviembre también marca el centenario de otro evento en la historia mundial: el comienzo de la Revolución Rusa. Aunque la Unión Soviética colapsó hace 26 años, algunos símbolos y frases asociadas con décadas de dominio soviético perduran en el idioma inglés: el Gulag, el plan quinquenal, el Telón de Acero, el Muro de Berlín. Estas pocas palabras, casi universalmente entendidas, capturan la amarga y brutal historia del gobierno comunista en Europa y Rusia. Y nos recuerdan lo que puede suceder si no defendemos los principios básicos de la libertad y la soberanía en la tradición occidental.

En nuestro tiempo, fuerzas como estados-nación autoritarios, terroristas islamistas radicales y hackers con ansias de caos están intentando erosionar nuestros principios de libertad, igualdad, dignidad humana, estado de derecho y gobierno representativo. No podemos dejar de asumir la responsabilidad soberana de proteger esas libertades. Como dijo Theodore Roosevelt: “Toda nación, ya sea en América o en cualquier otro lugar, que desee mantener su libertad, su independencia, debe darse cuenta en última instancia de que el derecho a tal independencia no puede separarse de la responsabilidad de hacer un buen uso de ella”.

Conscientes de esta responsabilidad, Estados Unidos seguirá firmemente comprometido con la paz, la estabilidad y la prosperidad, y la libertad para Europa. Al reflexionar sobre cómo han perdurado nuestros lazos con Europa en los últimos 100 años, Estados Unidos apoya a nuestros aliados y socios europeos, de modo que nuestras sociedades libres se mantendrán fuertes juntas durante otros 100 años desde ahora.

Gracias. (Aplausos.)

SRA. HARMAN: Gracias, Sr. Secretario, por un discurso que creo que es digno de muchos de los líderes que usted citó: Woodrow Wilson, quien nos prestó servicios como presidente hace cien años; Theodore Roosevelt; Franklin Roosevelt; Winston Churchill. Ha vinculado todas las partes del mundo, y es por eso que honramos a personas como usted con nuestros premios públicos y empresariales a lo largo de los años.

Así que permítame centrarme un poco más en Europa, ya que ese era su tema y viajará a Europa la próxima semana. Bob Dickie y yo estuvimos recientemente en la OTAN visitando a nuestra embajadora extremadamente hábil, Kay Bailey Hutchison, y convocó un almuerzo de ocho embajadores extranjeros ante la OTAN. Y lo que sucedió es, para mí, es la opinión que tienen de que esto es un juego de sumar cero. A medida que Estados Unidos se centra en problemas en todo el mundo, como, problemas urgentes, y usted citó muchos de ellos, como Corea del Norte e Irán, prestará menos atención a Europa.

Pensé que su discurso resaltó que esto no es un juego de sumar cero, que si una Europa fuerte nos apoya, somos más fuertes juntos para enfrentar los difíciles problemas alrededor del mundo, que también están surgiendo en Europa. Y, ¿estoy en lo cierto? Es eso, ¿fue eso un discurso rápido?

SECRETARIO TILLERSON: Bueno, eso, sí, ese es el mensaje que llevaré la próxima semana, que los últimos 100 años creo que ya han demostrado, vemos de manera similar los tiempos actuales en los que estamos, que Estados Unidos no puede enfrentarse solo a todas estas amenazas. Están muy extendidos, y también están muy interconectados. Pueden elegir cualquiera de las amenazas que repasé y encontrarán puntos de conexión entre cada una de ellas, de alguna forma o manera, ya sea una participación rusa, una participación de China, una participación iraní o la participación del terrorismo islamista. Pero nos enfrentamos a un momento particularmente complejo en nuestro mundo de tratar las amenazas a nuestra sociedad civil. Y solo vamos a prevalecer contra esas amenazas si continuamos utilizando a nuestros aliados, la fuerza de nuestros aliados.

Y una de las cosas que Estados Unidos tiene que agradecer en nuestra política exterior y en nuestra postura de seguridad nacional es que tenemos muchos, muchos aliados, muchos aliados, por todo el mundo, y esas alianzas se forjaron con sangre compartida y sacrificio compartido, a diferencia de muchos de nuestros adversarios, que pueden contar a sus aliados con menos de los dedos de una mano, por una parte, porque no forjaron esas alianzas a través de esos sacrificios compartidos, ni se forjaron a través de ideales compartidos.

Creo que lo que estamos reconociendo y promoviendo es la fuerza de estas alianzas históricas, que creo que durante un período de tiempo, quizás desde el final de la Guerra Fría, perdimos el rumbo en algunas de estas relaciones, tal vez la opinión en particular en Europa con el final de la Guerra Fría, de que la amenaza inminente que todos enfrentaron durante ese período de 70 años ahora estaba disminuyendo, y ahora nos damos cuenta es que no fue así. No disminuyó. Todavía se está definiendo a sí misma; todavía está buscando su rol en el nombre de Rusia.

Pero estas amenazas que emanan del Medio Oriente, que ahora han llegado directamente a las costas y a las fronteras de nuestros aliados europeos, ya sea a través de la migración masiva, pero también con la migración masiva, viene el transporte de aquellos que matarían a otros y se sacrificarían al hacerlo, que estas son amenazas que solo podemos enfrentar con una red muy fuerte de alianzas.

Y así es en realidad, en algunos aspectos, es un nuevo compromiso, pero también es una redefinición de lo que significa esta alianza. Y creo que el mensaje que pronunció el presidente Trump cuando fue a Europa -y recibió muchas críticas por ello- fue exigir a nuestros aliados que se preocupen tanto por su libertad y que se preocupen tanto por la seguridad de su gente como nosotros nos preocupamos por ustedes. Y cuando analizó los compromisos de EE. UU., el sacrificio que hace EE. UU. en términos no solo de los dólares de los contribuyentes, sino también de nuestros hombres y mujeres en uniforme, el compromiso que hicimos parecía estar un poco desequilibrado. Y creo que el Presidente simplemente estaba enviando el mensaje de que estamos comprometidos con esta alianza. Tienen que comprometerse: necesitan comprometerse tanto como nosotros.

Y creo que lo que he escuchado en mis diálogos, y he tenido mucho diálogo con mis homólogos europeos, es que ese mensaje ha resonado. Y lo estamos viendo en los compromisos con la OTAN, los compromisos con los gastos de defensa, el nuevo compromiso del personal. Y esto es realmente lo que se necesitaba en este momento, en el que estamos bajo estas enormes amenazas, y tenemos que fortalecer las alianzas; tenemos que fortalecer la capacidad de la OTAN para hacer frente a las amenazas nuevas y cambiantes. Y ese fue realmente el propósito del mensaje del Presidente al comienzo de su presidencia, que ahora hemos seguido para desarrollar estas relaciones más sólidas.

Tenemos más trabajo por hacer, pero creo que nuestro mensaje a Europa no ha cambiado en términos de nuestro compromiso con ustedes. Nada ha cambiado desde ese momento en que tomamos esa decisión hace 100 años para entrar en la Primera Guerra Mundial en su defensa, nada ha cambiado fundamentalmente. Los mismos valores que nos unen todavía existen.

SRA. HARMAN: Gracias.

SECRETARIO TILLERSON: Mantengamos eso fuerte.

SRA. HARMAN: Teniendo en cuenta su tiempo, solo quiero formular algunas preguntas sobre otros temas, incluidas preguntas de la audiencia. Pero me gustaría señalar que un punto interesante que hizo en su charla fue sobre Turquía, que Turquía ahora tiene una opción: Puede estar más conectada a Europa, lo cual es una gran ventaja, y para nosotros, o no. Y lo escuché fuerte y claro.

Quiero referirme a la cuestión de la financiación y la organización del Departamento de Estado, algo en lo que muchas personas están interesadas. Toda organización necesita renovación. El Wilson Center necesita renovación. Y seguramente, todos aquí, incluidos los funcionarios del Servicio Exterior de larga data, piensan que el Departamento de Estado necesita renovación. Sin embargo, han surgido preguntas sobre los fuertes recortes en su presupuesto propuestos por la Oficina en Administración y Presupuesto, eso no significa que eso será lo que promulgue el Congreso, y lo que algunos afirman es un vaciamiento de su departamento. Más recientemente, dos valiosos amigos del Centro Wilson, Nick Burns y Ryan Crocker, ambos funcionarios y embajadores del Servicio Extranjero enormemente experimentados, escribieron un artículo en The New York Times con mucha información sobre quién se está yendo y cuáles son sus implicaciones.

Tengo entendido que hay otro lado de esta historia. Entonces, me gustaría pedirle que cuente su versión de esta historia y nos brinde su visión de lo que debería ser el Departamento de Estado.

SECRETARIO TILLERSON: Bien, permítanme comenzar rápidamente con el presupuesto, porque es, creo que es más fácil, una pregunta realmente más fácil de abordar. El presupuesto que recibió el Departamento de Estado en 2016 fue un presupuesto récord: casi $55 mil millones. Esto fue más de lo que tradicionalmente ha sido un presupuesto que ronda el nivel de los 30 mil millones. Y esto fue aumentando en los últimos años, en muchos aspectos por algunas buenas razones. Pero a medida que vemos ese nivel de gasto, francamente, simplemente no es sostenible. Es muy difícil ejecutar un presupuesto de $55 mil millones y ejecutarlo bien. Eso es una gran cantidad de gasto y despliegue de recursos, y me tomo muy en serio nuestra administración de esos dólares, y me tomo muy en serio las obligaciones de supervisión del Congreso sobre nosotros y no voy a ignorarlas a la ligera. Por lo que parte de esto fue solo un control de la realidad: ¿Podemos realmente mantener esto? Y la verdad del asunto es que será muy difícil mantenerlo y hacerlo bien.

Y en segundo lugar, parte de reducir las cifras presupuestarias refleja la expectativa de que vamos a tener éxito en algunas de estas áreas de conflicto de resolver estos conflictos y acercarnos a un lugar diferente en términos del tipo de apoyo que tenemos que darles. Se trata de una combinación de cosas: esa sostenibilidad, un reconocimiento de que esos números son realmente los atípicos. Los números a los que nos estamos acercando no son los valores atípicos; son más históricos en términos de los niveles de gasto.

En cuanto al rediseño del Departamento de Estado, y uso la palabra “rediseño” porque hubiera sido muy fácil entrar el primer día y hacer una reorganización. Una “reorganización”, cuando uso esa palabra, se trata de mover las casillas en el organigrama. Cuando me presenté en el Departamento de Estado, me sorprendió cuando vi el organigrama de la organización y vi que tenía 82 subordinados directos de la Oficina del Secretario, para mí – 82. Ahora bien, casi 70 de ellos son enviados especiales, embajadores especiales, puestos que se han creado. Así que inmediatamente realizamos un examen de cuál es una forma razonable de administrar el lugar, y eso no es todo. Habiendo dirigido una gran organización global, y he pasado por tres reorganizaciones importantes en mi historia y realmente disfruto haciéndolo, siempre hay que enfocarse en cómo ayudamos a las personas a ser más eficientes, cómo quitamos los obstáculos de su camino.

Entonces, emprendimos un enfoque diferente, y como no conozco el departamento y no conocía su cultura, tuvimos un ejercicio de escuchar masivo. Nos respondieron unas 35,000 personas y tuvimos más de 300 entrevistas cara a cara, y continuamos un diálogo activo con la gente sobre qué cosa haría que fueran más eficientes y que haría su trabajo más satisfactorio, qué sería eso. Y obtuvimos cientos de ideas. De hecho, hemos seleccionado alrededor de 170 de esas ideas que ahora estamos perfeccionando.

La razón por la que lo llamamos rediseño es porque la mayoría de estas ideas tienen que ver con los procesos de trabajo internos y los procesos de trabajo con las agencias interdepartamentales que nos permiten mejorar la forma en que las personas realizan su trabajo. Algunas de ellas son herramientas y habilitación, cosas como que tenemos un sistema de TI realmente anticuado. Me sorprendió cuando bajé a pasar una tarde con la Oficina A, y les pregunté: “¿Qué cosa puedo hacer?” Y contestaron: “Llévenos a la nube”. Y los miré. Les pregunté: “¿Qué quieren decir? ¿No estamos en la nube?” Y ellos respondieron: “No, no. Todavía estamos en todos estos servidores”. Bueno, eso es un gran riesgo cibernético, en primer lugar. Pero realmente era muy incómodo para la gente y cuando comencé a usar mi propia computadora comencé a darme cuenta de lo incómodo que era.

Así que muchos de los proyectos que se identificaron a partir del rediseño son rediseños de procesos y algunas capacidades para la gente, y todo está dirigido para permitir que la gente del Departamento de Estado haga su trabajo de manera más efectiva, más eficiente y tenga una carrera mucho más satisfactoria. Tenemos muchos procesos en la función de recursos humanos que no se han actualizado en décadas y deben actualizarse. Cómo colocamos a las personas en las asignaciones: invertimos enormes cantidades de dinero en personas que desplegamos en misiones en el extranjero, y me sorprendió descubrir que en muchas misiones estas son asignaciones de un año. Por lo que invertimos todo este dinero; las enviamos a la misión. Están allí por un año, y en el momento en que están empezando a conocerlo todo y tener un impacto, las sacamos de allí y las trasladamos a otro lugar. Bueno, muchas personas me han dicho: “Me gustaría quedarme un año más y comenzar a contribuir”. Así que son muchas cosas como esas que surgieron del ejercicio de escuchar.

Por lo que, tenemos cinco equipos grandes. Todos están dirigidos por los empleados. He traído algunos consultores para ayudarnos a facilitarlos, pero el rediseño está dirigido por los empleados del Departamento de Estado.

La cuestión del vaciamiento: creo que todos ustedes aprecian que cada vez que hay un cambio de gobierno hay muchos altos funcionarios del Servicio Exterior y otros que deciden cambiar y hacer otras cosas. Hemos tenido…, nuestra cantidad de jubilaciones es casi la misma que en 2016 en este momento. Tenemos exactamente el mismo número de funcionarios del Servicio Exterior hoy, con una diferencia de 10, que teníamos en este momento en 2016. Hay una congelación de las contrataciones que he mantenido en su lugar, porque a medida que rediseñamos la organización probablemente tendremos personas que tengan que ser trasladadas a otras asignaciones. No quiero tener que despedir; no quiero tener que despedir a un montón de personas. Entonces me dije: “administremos algunos de nuestros objetivos de dotación de personal con un desgaste normal”.

Habiendo dicho esto, he firmado más de 2,300 excepciones de contratación, porque me han dicho que si en un puesto hay un cargo crítico y realmente hay que cubrirlo, hay que enviar a alguien. Y creo que de 2,300 solicitudes, creo que he denegado ocho puestos que decidí que realmente no necesitábamos. Así que mantenemos a la organización con todo el personal. Hemos tenido más de, todavía estamos dirigiendo nuestra escuela de oficiales del Servicio Exterior; hemos contratado a más de 300 este año. Por lo que no hay vaciamiento. Estos números que las personas están arrojando son simplemente falsos; están equivocadas.

Hubo una historia sobre una reducción del 60 por ciento en diplomáticos de carrera. El diplomático de carrera de puesto fue creado por el Congreso en 1955 para reconocer a unos pocos de élite. El número de diplomáticos de carrera en el Departamento de Estado ha variado desde uno en un momento dado hasta siete. Cuando asumí el Departamento de Estado, teníamos seis. Cuatro de esas personas se han jubilado. Estas son las personas de mayor rango que tenían, cumplieron 65 años, se jubilaron y pasaron a otra cosa. Tenemos un proceso de revisión, somos muy selectivos para reemplazarlos, pero en realidad tenemos un proceso de revisión en curso y estamos evaluando a un puñado de personas que podrían ser dignas de esa designación. Pero todavía tenemos dos. Pero pasamos de seis a dos; fue una reducción del 60 por ciento. Parecía que las cosas estaban yendo mal.

El otro comentario que quisiera hacer es que, aunque el proceso de confirmación ha sido extremadamente lento para muchos de nuestros nominados, he estado muy orgulloso de los secretarios adjuntos en funciones y de las personas que han asumido la función de actuar como secretarios. Y cuando… leo estos artículos que dice que hay un vaciamiento, me ofende eso en su nombre porque las personas que están desempeñando esos roles están haciendo un trabajo extraordinario y saben que no van a conseguir el trabajo de forma permanente. Ya saben que tenemos un candidato, pero vienen todos los días, trabajan duro, viajan conmigo por todo el mundo, y ese es el grupo de personas que me han ayudado a ponerme en marcha y han ayudado al Presidente a poner en marcha la estrategia de Corea del Norte con las sanciones internacionales; un enfoque sirio al proceso de paz que creemos que vamos a poner en el camino correcto; un enfoque para negociar con los rusos sobre Ucrania; un acercamiento a la campaña Defeat ISIS; la política de Irán, la política de Asia meridional en Afganistán, nuestra nueva postura hacia Pakistán; el Indo abierto y libre, todo eso se ha hecho con las personas que están trabajando allí hoy, y estoy muy orgulloso. Estoy muy orgulloso de lo que han hecho. Están trabajando duro y me ofenden en su nombre. Me ofenden en su nombre cuando la gente dice que de alguna manera no tenemos un Departamento de Estado que funcione.

Pero puedo decir que está funcionando muy bien desde mi punto de vista. ¿Hay más que queramos hacer? Sí, hay más que queremos hacer. Y mi único objetivo en el rediseño de la organización es ayudar a estas personas que son, que han elegido esto como una carrera profesional, porque yo vengo y me voy, y habrá otros políticos que vendrán y se irán – ¿qué puedo hacer para ayudarlos? Porque han decidido que quieren pasar su vida haciendo esto y se les debería permitir hacerlo de manera efectiva y eficiente y sin muchos inconvenientes ni obstáculos. Y si puedo eliminar algo de eso por ellos, eso es lo que quiero hacer.

SRA. HARMAN: Permítame decirle que ese mensaje resonará por todo el mundo. Mucha gente quería oír eso. Su tiempo es muy corto. Me gustaría agrupar, brevemente, tres preguntas de la audiencia en una sola. Molly Cole, que trabaja para el Representante Gerry Connolly, y estoy segura que fue una de nuestras elogiadas estrellas en nuestros programas de política exterior, pregunta: “¿Cree que el apoyo a la democracia y los derechos humanos en el extranjero es una parte importante de la misión del Departamento de Estado?” Esa es una.

Matt Rojansky, que dirige nuestro Kennan Institute, George Kennan fue un becado aquí en cierto momento, pregunta: “¿Dónde cree que es posible progresar con Rusia?”

Y finalmente, Mike Sfraga, a quien conoció, quien dirige nuestra Iniciativa Polar, pregunta: “A la luz del creciente interés y actividad en el Ártico, ¿son el Ártico y Alaska de importancia estratégica para Estados Unidos y sus aliados árticos europeos?”

SECRETARIO TILLERSON: Bueno, en cuanto a los derechos humanos y la dignidad humana, por supuesto que son las prioridades. Lo que he dicho acerca de esos elementos de nuestra política exterior es que esos son valores, y esos son valores que perduran y nunca cambian. Ahora bien, cuando estás construyendo políticas y estrategias y enfoques externos, debes priorizar y no puedes eliminar la prioridad de los derechos humanos. Está contigo, es parte de cada decisión política que tomas. La pregunta es ¿cómo quieres afectarlo? Y si lo haces, si dices, bueno, es una prioridad, las prioridades pueden cambiar. Pues bien, esto no puede cambiar nunca. Esto es duradero y forma parte de cada construcción de política exterior que desarrollamos.

Lo que diría es que, pero si se trata de un lugar como Siria o Iraq que estaba bajo la ocupación de ISIS, lo más importante era salvar las vidas de las personas. ¿Cómo podemos evitar que la gente sea asesinada? Porque el derecho humano supremo es el derecho a vivir. El derecho a vivir, en primer lugar. Si puedo vivir, entonces puedo comenzar a cuidar a mi familia, entonces puedo comenzar a luchar por mis derechos humanos, entonces puedo comenzar a luchar por mi ser humano, pero si me matan todos los días, estoy siendo bombardeado, estoy siendo gaseado, nuestra prioridad era salvar vidas. Por lo que queremos salvar vidas primero, y si lo hacemos, estabilizamos las áreas y luego podemos comenzar a crear las condiciones para garantizar que se respeten los derechos humanos y la dignidad de las personas.

Con respecto a Rusia, hay áreas de cooperación mutua. Estamos trabajando duro en Siria para vencer a ISIS y estamos a punto de derrotar a ISIS de una vez por todas en Siria. Aún tenemos trabajo por hacer. Estamos trabajando con Rusia en cómo evitar que vuelva a estallar la guerra civil, y así hemos tenido muchas conversaciones sobre lo que Rusia ve como el estado final de Siria, lo que nosotros vemos como el estado final, y encontramos muchas cosas en común.

Tácticamente, cómo conseguimos que haya conversaciones de paz, estamos trabajando muy estrechamente entre nosotros. Tenemos nuestros altibajos. Si lo vieron, creo que fue una declaración conjunta muy importante emitida por el presidente Trump y el presidente Putin desde Da Nang, Vietnam, al margen de la reunión de APEC. Esa fue una alineación importante de cómo vemos que avanza el proceso de paz de Siria, y fue una declaración importante que Rusia confirmara que lo ve de la misma manera que nosotros. Usaremos eso y lo desarrollaremos.

Creo que hay otras áreas de contraterrorismo. Rusia tiene un gran temor a la migración de las regiones de Asia Central y al terrorismo dentro de Rusia. Creemos que hay áreas de mayor cooperación en contraterrorismo con Rusia. Puede haber oportunidades para la cooperación en Afganistán. Todavía no hemos llegado a lo que podría ser, pero estamos hablando de eso.

En Ucrania, lo que les dije a los rusos es que nunca lograremos que esta relación vuelva a la normalidad hasta que solucionemos Ucrania. Simplemente está allí como un obstáculo perdurable, y tenemos que abordarlo. Por lo que, como saben, nombré a un representante especial, al ex embajador de la OTAN Kurt Volker, para que se concentre solo en trabajar con su contraparte rusa, que Putin designó para ver si podemos encontrar un camino hacia adelante, sin marginar el proceso de Normandía, pero trabajando con él para ver si podemos romper el atasco. Hemos tenido algunas discusiones muy sustantivas. Estamos persiguiendo la posibilidad de una fuerza de mantenimiento de la paz en Ucrania para detener el continuo…, cada día se mata a personas, se mata a civiles. Queremos detener eso primero y salvar las vidas primero, y luego comencemos a trabajar hacia el proceso.

Por lo que hay muchas áreas de cooperación con Rusia, y tienen muchas otras en las que les gustaría trabajar con nosotros. Simplemente creemos que no es el momento de hacerlo.

Ahora, con respecto al Ártico, el Ártico está yendo…, es importante hoy. Va a ser cada vez más importante en el futuro, especialmente a medida que se abran esas vías fluviales. Lo que puedo decirle es que Estados Unidos está detrás. Estamos detrás de todas las demás naciones del Ártico. Ellos están…, han tratado con esto. Nos han adelantado mucho. Los rusos lo convirtieron en una prioridad estratégica. Incluso los chinos están construyendo buques cisterna rompehielos. Ahora bien, ¿por qué están construyendo rompehielos? No son una nación ártica. Porque ven el valor de estos pasajes. Así que llegamos tarde al juego. Creo que hoy día tenemos un rompehielos que funciona. El Guardacostas está muy orgulloso de él – (risas) – con lo malo que es.

SRA. HARMAN: Sí. Sí.

SECRETARIO TILLERSON: Y sé que en el presupuesto…, hay dinero en el presupuesto para que podamos…

SRA. HARMAN: Para uno más.

SECRETARIO TILLERSON: – hacer – para construir otro rompehielos. Pero toda la región del Ártico, debido a lo que sucedió con la apertura de los pasajes árticos desde un punto de vista económico y comercial, pero ciertamente desde el punto de vista de la seguridad nacional, es de vital importancia para nuestro interés. Y por eso nuestro compromiso, no solo a través del Consejo Ártico sino a través de otros mecanismos, es importante para trabajar con los países árticos en las normas internacionales, cuáles serán las reglas del juego, porque estas son áreas que no se han abordado en el pasado, así que es muy importante

SRA. HARMAN: Pues se acabó el tiempo. Iba a preguntarle cuál desea que sea su legado, pero escuchándole, no sé si esa pregunta puede contestarse todavía. Está en todo el mundo, se centra profundamente en las preguntas difíciles. Se dirige a Europa la próxima semana. Tiene que volver y responder todas las otras preguntas que no pudimos hacer hoy. (Risas.) ¿Fue eso un sí?

SECRETARIO TILLERSON: Sí, volveré. (Risas.)

SRA. HARMAN: Gracias, Sr. Secretario. (Aplausos.)


Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.
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