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Secretario de Estado Mike Pompeo – Tras el pacto: Una nueva estrategia sobre Irán

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Departamento de Estado de EE. UU.
Oficina de la Portavoz
Para su divulgación inmediata
Declaraciones
21 de mayo de 2018

 

The Heritage Foundation
Washington D.C.

SECRETARIO POMPEO: Buenos días a todos. Quisiera en primer lugar agradecer a The Heritage Foundation y a su presidenta, Kay Coles James. Gracias por haberme recibido hoy. Primero como ciudadano particular, luego como miembro del Congreso e incluso hoy, The Heritage Foundation ha definido mi pensamiento sobre cuestiones mundiales y de política pública. Estoy agradecido por ese excelente trabajo.

Y gracias por recordarme que no puedo hablar de otras cuestiones que no sean las previstas para hoy. (Risas). Han sido tres años. Y es un honor estar aquí.

Hace dos semanas, el presidente Trump puso fin a la participación del Estados Unidos en el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), conocido más comúnmente como pacto nuclear con Irán.

El presidente Trump se retiró del pacto por un motivo muy simple: no garantizaba la seguridad del pueblo estadounidense frente al riesgo generado por los líderes de la República Islámica de Irán.

Ahora se acabó. Se acabó la generación de riquezas para los cleptócratas iraníes. Se acabó la aceptación de que lleguen misiles a Riad y los Altos del Golán. Se acabó la expansión gratuita del poder iraní. Se acabó.

El PAIC puso en riesgo al mundo porque contenía falencias gravísimas.

Y vale la pena repasar algunas de ellas hoy, aunque más no sea para asegurarnos de que esto no se repita en futuros acuerdos.

Por ejemplo, las frágiles disposiciones de extinción del PAIC no hicieron más que postergar la capacidad nuclear inevitable del régimen iraní.

Al cumplirse la cuenta regresiva de las disposiciones de extinción del pacto, Irán estaría libre para retomar rápidamente la carrera para tener una bomba, y propiciaría además una carrera armamentista en la región. Efectivamente, la brevedad que tuvo la postergación del programa nuclear iraní incentivó por sí sola la proliferación en Medio Oriente.

Asimismo, hemos visto a partir de la notable operación de inteligencia realizada recientemente por Israel que Irán mintió durante años con respecto a si tenía un programa de armas nucleares. Irán suscribió el PAIC de mala fe. Cabe mencionar que, incluso hoy, el régimen sigue mintiendo.

Apenas el mes pasado, el ministro de Relaciones Exteriores iraní Zarif dijo en un programa matutino de noticias que se emite los domingos “Nunca quisimos producir una bomba”.

Esta aseveración resultaría absurda, si no fuera por el engaño que entraña. No solo existió el Programa AMAD, sino que los iraníes se ocuparon —aunque, por lo que vemos ahora, no lo suficiente— de proteger, ocultar y preservar el trabajo de Mohsen Fakhrizadeh Mahabadi y su séquito de científicos nucleares.

El PAIC también tiene otras falencias.

Los mecanismos para inspeccionar y verificar el cumplimiento del pacto por parte de Irán sencillamente no fueron lo suficientemente rigurosos.

El acuerdo no contribuyó a lidiar con el desarrollo continuo iraní de misiles balísticos y de crucero que podrían transportar ojivas nucleares.

El PAIC permitía que el régimen iraní utilizara los fondos del acuerdo para mejorar la situación económica de un pueblo que afronta graves dificultades, pero los líderes del régimen se negaron a hacerlo.

En cambio, el gobierno gastó esta nueva fortuna en instigar guerras subsidiarias en todo Medio Oriente y colmar las arcas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, Hizbulá, Hamás y los hutíes.

Recuerden: Irán avanzó en su marcha en Medio Oriente durante la vigencia del PAIC. Qasem Soleimani se ha quedado con el dinero y ahora ese dinero se ha vuelto espurio. La riqueza generada por Occidente ha contribuido a sus campañas.

En términos estratégicos, el gobierno de Obama apostó a que el pacto impulsaría a Irán a desistir de sus acciones como Estado deshonesto y a adecuarse a las normas internacionales.

Esa apuesta fue errada y tuvo repercusiones masivas para todas las personas que viven en Medio Oriente.

La idea del PAIC como pilar estratégico de la estabilidad en Medio Oriente fue captada a la perfección por John Kerry cuando dijo, literalmente, “Sé que el Medio Oriente que es un polvorín… va a ser más manejable con este acuerdo”.

Averigüen si Medio Oriente es hoy más manejable que cuando se embarcaron en el PAIC.

El Líbano es un lugar más cómodo para Hizbulá hoy de lo que era cuando empezó el PAIC. Ahora Hizbulá está armado hasta los dientes por Irán y tiene la mirada puesta en Israel.

Gracias a Irán, Hizbulá aporta las fuerzas terrestres para la expedición militar en Siria. También el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha seguido inyectando miles de combatientes en Siria para apoyar al régimen homicida de Asad y convertir al país en 71.000 millas cuadradas de zona de aniquilamiento.

Irán perpetúa un conflicto que ha desplazado a más de 6 millones de sirios y ha provocado que más de 5 millones busquen refugio fuera de sus fronteras.

Entre estos refugiados están los combatientes extranjeros que han cruzado hacia Europa y generado la amenaza de ataques terroristas en esos países.

En Irak, Irán financió a milicias chiitas y terroristas para que se infiltraran en las Fuerzas de Seguridad iraquíes con el fin de debilitarlas y de menoscabar la soberanía de Irak, todo esto durante la vigencia del PAIC.

En Yemen, el apoyo de Irán a las milicias hutíes agudiza un conflicto que sigue provocando hambruna entre la población yemení y la somete a la amenaza del terrorismo.

El IRGC también ha proporcionado a los hutíes misiles para atacar blancos civiles en Arabia Saudita y los Emiratos y para amenazar el transporte internacional en el Mar Rojo.

Y en Afganistán, el apoyo de Irán a los talibanes en forma de armas y financiamiento intensifica la violencia e impide que el pueblo afgano alcance la paz y la estabilidad.

Hoy, la Fuerza Quds iraní lleva a cabo operaciones homicidas encubiertas en el corazón mismo de Europa.

Debemos recordar además que durante el PAIC Irán sigue manteniendo rehenes a ciudadanos estadounidenses: Baquer Namazi, Siamak Namazi, Xiyue Wang y Bob Levinson, que ha estado desaparecido durante 11 años.

El pueblo estadounidense debe saber que estamos trabajando de manera diligente para traer de regreso a cada uno de los ciudadanos estadounidenses que están indebidamente detenidos en Irán.

Y la lista sigue. Irán continúa siendo, al amparo del PAIC, el mayor patrocinador del terrorismo en el mundo. Sigue siendo un refugio seguro para Al Qaeda, como lo ha sido desde los atentados del 11 de septiembre, y no está dispuesto a enjuiciar a altos miembros de Al Qaeda que residen en Teherán.

Hoy le preguntamos lo siguiente al pueblo iraní: ¿es esto por lo que se conoce a su país, es decir, por estar entre quienes conspiran con Hizbulá, Hamás, los talibanes y Al Qaeda? Estados Unidos considera que merecen algo mejor.

Y tengo otra consideración para plantear al pueblo iraní. Aquí en Occidente, el presidente Rohaní y el ministro de Relaciones Exteriores Zarif a menudo son separados del desacertado comportamiento terrorista y malicioso del régimen. Se los trata de manera distinta.

Occidente dice: “Caramba, si tan solo pudieran controlar al ayatolá Khamenei y a Qasem Soleimani, sería excelente”. Sin embargo, Rohaní y Zarif son sus líderes electos. ¿Acaso no son los máximos responsables de las dificultades económicas que ustedes enfrentan? ¿Acaso ambos no son responsables por la pérdida de vidas iraníes en todo Medio Oriente?

Es algo que el pueblo iraní debería considerar, pues en vez de ayudar a sus propios ciudadanos, el régimen sigue impulsando un corredor desde las fronteras de Irán hasta las costas del Mediterráneo. Irán desea que este corredor transporte a combatientes y un sistema de armas avanzadas hasta las puertas mismas de Israel. Efectivamente, en los últimos meses, el IRGC ha enviado un drone armado hacia el espacio aéreo israelí y efectuado lanzamientos simultáneos de proyectiles hacia los Altos del Golán desde Siria. En respuesta, nuestro firme aliado ha reivindicado el derecho soberano a la defensa propia, una postura que Estados Unidos seguirá apoyando decididamente.

Entonces, la apuesta de que el PAIC aumentaría la estabilidad en Medio Oriente no fue buena para Estados Unidos, Europa, Medio Oriente ni el resto del mundo. Resulta claro que el PAIC no ha acabado con las ambiciones nucleares de Irán, ni tampoco hizo que desistiera de su intento de obtener la hegemonía regional. Los líderes iraníes vieron al pacto como el inicio para el avance a través de Medio Oriente.

Entonces, hablemos de lo que sucederá en adelante. Sigue vigente el compromiso de Estados Unidos con la estrategia sobre Irán que el presidente Trump expuso en octubre. Ahora se ejecutará fuera del marco del PAIC.

Seguiremos trabajando con nuestros aliados para contrarrestar las actividades desestabilizantes del régimen en la región, bloquear el financiamiento del terrorismo y abordar la proliferación de misiles y otros sistemas de armas avanzadas de Irán que amenazan la paz y la estabilidad. También nos aseguraremos de que Irán no tenga vías de acceso a un arma nuclear, ni ahora ni nunca.

Luego de que nos retiramos del PAIC, el presidente Trump me pidió que lograra estos objetivos con respecto a Irán. Impulsaremos estas metas a través de varias áreas de esfuerzo.

En primer lugar, ejerceremos una presión financiera sin precedentes sobre el régimen iraní. Los líderes en Teherán no tendrán dudas sobre nuestra determinación.

Gracias a nuestros colegas en el Departamento del Tesoro, las sanciones cobrarán nuevamente plena vigencia y también se aplicarán otras nuevas. La semana pasada aplicamos sanciones al titular del banco central iraní y a otras entidades que desviaban dinero hacia la Fuerza Quds del IRGC. También aportaban fondos a Hizbulá y otras organizaciones terroristas. El régimen iraní debería saber que esto es apenas el principio.

Las sanciones serán muy severas si el régimen no revierte su proceder y abandona la senda inaceptable e improductiva que ha elegido por una que le permita sumarse nuevamente a la Liga de Naciones. Una vez completadas, estas serán las sanciones más severas en la historia.

El régimen ha estado combatiendo en todo Medio Oriente durante años. Luego de que entren en vigor nuestras sanciones, deberá esforzarse por mantener a flote su economía.

Irán se verá obligado a elegir entre esforzarse por mantener viva su economía o seguir dilapidando su riqueza en combates fuera del país. No tendrá los recursos para hacer ambas cosas.

En segundo lugar, voy a trabajar en estrecha colaboración con el Departamento de Defensa y nuestros aliados regionales para disuadir la agresión iraní.

Aseguraremos la libertad de navegación en las aguas de la región. Trabajaremos para prevenir y contrarrestar la ciberactividad maliciosa iraní. Daremos seguimiento a operativos iraníes y a sus agentes en Hizbulá que operan en todo el mundo y los doblegaremos. Irán nunca más tendrá vía libre para dominar Medio Oriente.

Y quisiera recordarles a los líderes iraníes lo que dijo el presidente Trump: si reanudan su programa nuclear, esto implicará más problemas, incluso mayores de los que han tenido hasta ahora.

En tercer lugar, también promoveremos incansablemente los intereses del pueblo iraní. El régimen debe mejorar el modo en que trata a sus ciudadanos. Debe proteger los derechos humanos de todos los iraníes. Debe desistir de desperdiciar la riqueza iraní en el extranjero.

Pedimos a nuestros socios internacionales que sigan sumando su voz a la nuestra en el repudio al trato que Irán imparte a sus propios ciudadanos.

Las protestas de los últimos meses muestran que el pueblo iraní está muy frustrado debido a los errores de su gobierno.

La economía iraní atraviesa gravísimas dificultades debido a malas decisiones de Irán. No se paga a los trabajadores, se producen huelgas a diario y el valor del rial se ha desplomado. El desempleo juvenil está en niveles alarmantes, del 25 %.

La mala gestión de los recursos naturales realizada por el Gobierno de Irán ha provocado graves sequías y otras crisis ambientales.

Miren, estos problemas se ven agravados por la corrupción rampante en Irán y el pueblo iraní puede advertirlo. Las protestas durante el invierno pasado demostraron que muchos están enojados debido a que el régimen se queda para sí lo que le roba a su pueblo.

Y los iraníes también están enojados con una clase dirigente que destina cientos de millones de dólares a operaciones militares y grupos terroristas en el extranjero, mientras el pueblo iraní clama por una vida simple con empleos, oportunidades y libertad.

La respuesta del régimen iraní a las protestas no ha hecho más que poner de manifiesto que los líderes del país están asustados. Miles de personas han sido encarceladas arbitrariamente y al menos varias decenas han sido asesinadas.

Como se vio en las protestas por el velo musulmán, a los cruentos hombres del régimen les aterrorizan las mujeres iraníes que reclaman sus derechos. Como seres humanos dotados de dignidad y derechos inalienables, las mujeres de Irán merecen las mismas libertades que tienen los hombres de ese país.

Y esto se suma al terror y las torturas —ampliamente documentados— que el régimen inflige desde hace décadas a quienes no comparten su ideología.

El régimen iraní, tarde o temprano, tendrá que mirarse al espejo. El pueblo iraní, sobre todo sus jóvenes, están cada vez más deseosos de conseguir cambios económicos, políticos y sociales.

Estados Unidos apoya a quienes aspiran a un país de oportunidades económicas, transparencia en el gobierno, equidad y mayor libertad.

Deseamos, y sin duda esperamos, que el régimen iraní entre en razón y apoye las aspiraciones de sus propios ciudadanos, en vez de reprimirlas.

Estamos abiertos a nuevos pasos no solo con nuestros aliados y socios, sino también con Irán. Pero solo si Irán está dispuesto a implementar cambios significativos.

Tal como lo manifestó hace dos semanas el presidente Trump, él está dispuesto y preparado para negociar un nuevo pacto. Pero el objetivo no es el pacto. Nuestro objetivo es proteger al pueblo estadounidense.

Cualquier nuevo acuerdo deberá asegurar que Irán nunca obtenga un arma nuclear, y disuadirá el comportamiento malicioso del régimen de un modo que nunca podría hacerlo el PAIC. No vamos a repetir los errores de gobiernos anteriores, y no vamos a renegociar el PAIC. La ola de destrucción iraní en la región en apenas los últimos años es prueba de que las aspiraciones nucleares de Irán no pueden separarse del panorama general de seguridad.

Entonces, ¿qué sucederá? Debemos empezar a definir qué es lo que exigimos de Irán.

En primer lugar, Irán debe declarar ante el OIEA una descripción cabal de las dimensiones militares de su programa nuclear y abandonar de manera permanente y verificable esa actividad a perpetuidad.

En segundo lugar, Irán debe detener el enriquecimiento y no realizar jamás actividades de reprocesamiento de plutonio. Esto incluye el cierre de su reactor de agua pesada

En tercer lugar, Irán también deberá brindar al OIEA acceso irrestricto a todos los emplazamientos en el país.

Irán debe terminar con la proliferación de misiles balísticos y frenar el ulterior lanzamiento o desarrollo de sistemas misilísticos con capacidad nuclear.

Irán debe liberar a todos los ciudadanos estadounidenses, así como a los ciudadanos de nuestros socios y aliados, que en todos los casos fueron detenidos por cargos infundados.

Irán debe abandonar el apoyo a grupos terroristas en Medio Oriente, como el Hizbulá libanés, Hamás y la Yihad Islámica Palestina.

Irán debe respetar la soberanía del Gobierno iraquí y permitir el desarme, la desmovilización y la reintegración de las milicias chiitas.

Además, Irán debe cesar el apoyo militar a las milicias hutíes y trabajar para lograr un acuerdo político pacífico con Yemen.

Irán debe retirar todas las fuerzas bajo el mando iraní en la totalidad de Siria.

Irán también debe dejar de apoyar a los talibanes y otros terroristas en Afganistán y la región, y dejar de acoger a altos líderes de Al Qaeda.

Irán debe además terminar el apoyo a de la Fuerza Quds del IRGC a terroristas y milicias socias en todo el mundo.

E Irán debe asimismo terminar con su comportamiento amenazante contra sus vecinos, muchos de los cuales son aliados estadounidenses. Esto incluye, ciertamente, su amenaza de destruir Israel y el lanzamiento de misiles hacia Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. También incluye amenazas al transporte internacional y ciberataques destructivos.

Esta lista es muy extensa, pero si la consideran, son en verdad 12 requisitos muy elementales. La extensión de la lista se debe sencillamente a la magnitud del comportamiento malicioso iraní. No fuimos nosotros los que creamos la lista, sino ellos.

A partir de mis conversaciones con amigos europeos, sé que básicamente comparten las mismas opiniones acerca de lo que debe hacer el régimen iraní para ser aceptado en la comunidad internacional. Pido a los aliados de Estados Unidos que se sumen a nuestro reclamo de que el Gobierno iraní actúe de manera más responsable.

Como contrapartida a que haya cambios significativos en Irán, Estados Unidos está dispuesto a realizar acciones que beneficien al pueblo iraní. Son varias las cosas que se incluyen en tales acciones.

En primer lugar, una vez que se logre, estamos dispuestos a terminar con los principales componentes de cada una de nuestras sanciones al régimen. En esa instancia, estaremos dispuestos a reanudar las plenas relaciones diplomáticas y comerciales con Irán. Y estamos dispuestos a permitir* que Irán cuente con tecnología avanzada. Si Irán hace este cambio de rumbo estratégico fundamental, también nosotros apoyaremos la modernización y reintegración de la economía iraní en el sistema económico internacional.

Pero nuestros esfuerzos de ayuda solo ocurrirán si vemos cambios tangibles, probados y sostenidos en las políticas de Teherán. Reconocemos el derecho de Irán a defender a su pueblo. Pero no las acciones que perjudican a los ciudadanos del mundo.

Asimismo, contrariamente a lo que hizo el gobierno anterior, deseamos incluir al Congreso como socio en este proceso. Queremos que nuestros esfuerzos tengan un amplio apoyo entre el pueblo estadounidense y persistan más allá del Gobierno de Trump. Para nosotros, lo mejor sería un tratado.

A diferencia del PAIC, que tuvo un amplio rechazo en ambas bancadas, el tipo de acuerdo que propone el presidente Trump sin duda cosecharía el apoyo generalizado de nuestros líderes electos y del pueblo estadounidense.

En la estrategia que expusimos hoy, deseamos contar con el apoyo de nuestros aliados y socios más importantes de la región y el resto del mundo. Sin duda nuestros amigos europeos, pero también muchos más.

Quisiera que los australianos, los bahreiníes, los egipcios, los indios, los japoneses, los jordanos, los kuwaitíes, los omaníes, los cataríes, los sauditas, los surcoreanos, los EAU y muchos otros más en el mundo se sumen a esta iniciativa contra la República Islámica de Irán. Sé que esos países comparten los mismos objetivos. Entienden el desafío del mismo modo que lo hace Estados Unidos. Efectivamente, acogeremos a todas las naciones que estén ya cansadas de las amenazas nucleares, el terrorismo, la proliferación misilística y la brutalidad de un régimen que es incompatible con la paz mundial, un país que sigue sembrando el caos para personas inocentes.

Aunque algunos de los cambios a los que aspiramos en el comportamiento iraní podrían parecer poco realistas, deberíamos recordar que lo que buscamos ahora es lo que, antes del PAIC, era el consenso global.

Por ejemplo, en 2012, el presidente Obama manifestó, literalmente: “El pacto que estamos dispuestos a aceptar es que pongan fin a su programa nuclear”. Eso no ocurrió. En 2006, el P5 votó en el Consejo de Seguridad a favor de que Irán suspendiera inmediatamente todas las actividades de enriquecimiento. Eso no ocurrió.

En 2013, el ministro de Relaciones Exteriores de Francia dijo, palabras textuales, que no quería verse arrastrado a un “engaño”, que permitiera que Irán siguiera adelante con el enriquecimiento de uranio.

En 2015, John Kerry dijo, palabras textuales: “No reconocemos el derecho al enriquecimiento”. No obstante, los iraníes persisten con el enriquecimiento incluso mientras nosotros estamos aquí reunidos.

Entonces, lo único que pedimos es que el comportamiento iraní sea congruente con las normas globales ampliamente reconocidas antes del PAIC. Y queremos eliminar su capacidad de amenazar a nuestro mundo con esas actividades nucleares.

En cuanto a sus actividades nucleares, ¿por qué permitiríamos a Irán una capacidad mayor que la que le hemos permitido a los Emiratos Árabes Unidos y que pretendemos del Reino de Arabia Saudita? Entendemos que la reimposición de sanciones y la campaña de presión que se ejercerá sobre el régimen iraní supondrán dificultades financieras y económicas para algunos de nuestros amigos. De hecho, también supone desafíos económicos para Estados Unidos. Son mercados en los cuales también a nuestras empresas les interesaría realmente vender. Y vamos a escuchar sus inquietudes.

Pero quienes hagan negocios prohibidos con Irán van a tener que responder por sus actos. En las próximas semanas, enviaremos a equipos de especialistas a países de todo el mundo para que expliquen con mayor detenimiento la política del gobierno, analicen las consecuencias de las sanciones y escuchen lo que otros tienen para decir.

Lo sé. Estuve mucho tiempo con nuestros aliados en mis primeras tres semanas. Sé que tal vez decidan intentar mantener vigente el antiguo acuerdo nuclear con Teherán. Esa decisión es suya. Saben cuál es nuestra postura.

El año próximo será el 40º aniversario de la Revolución en Irán. En esa importante ocasión, nos vemos obligados a preguntar: ¿Qué le ha dado la revolución iraní al pueblo de Irán? El régimen siembra el sufrimiento y la muerte en Medio Oriente a costa de sus propios ciudadanos. La economía de Irán está paralizada y sin rumbo, y esa situación va a empeorar. Sus jóvenes languidecen por el peso de las aspiraciones truncadas. Desean acceder a las libertades y oportunidades que ofrece el siglo XXI.

Los líderes de Irán pueden cambiar todo esto si deciden hacerlo. Alí Jamenei ha sido líder supremo desde 1989. No vivirá por siempre, ni tampoco el pueblo iraní acatará las severas reglas de los tiranos para siempre. Durante dos generaciones, el régimen iraní ha hecho pasar penurias a su propio pueblo y al resto del mundo. El yugo de la represión es lo único que conocen millones de iraníes.

Ha llegado el momento de que el líder supremo y el régimen iraní cobren el coraje para hacer algo histórico en beneficio de su población, en favor de esta nación ancestral y orgullosa.

En cuanto a Estados Unidos, sabemos perfectamente cuál es la naturaleza de este régimen, pero estamos abiertos a escuchar qué alternativas serían posibles. A diferencia del gobierno anterior, estamos buscando resultados que beneficien al pueblo iraní, y no solo al régimen.

Si alguien —sobre todo los líderes de Irán— duda de la sinceridad o la visión del Presidente, les sugiero que observen nuestra diplomacia con Corea del Norte. Nuestra voluntad de reunirnos con Kim Jong-un pone de manifiesto el compromiso del gobierno de Trump con la diplomacia como herramienta para contribuir a solucionar los máximos desafíos, incluso con nuestros más acérrimos adversarios. Pero esa voluntad ha estado acompañada de una dolorosa campaña de presión que refleja nuestra voluntad de resolver este desafío en forma definitiva.

Al ayatolá, al presidente Rohaní y a los demás líderes les digo que tienen que entender que las actividades que impulsan ahora se enfrentarán a una férrea determinación.

Mi mensaje final del día de hoy está dirigido, de hecho, al pueblo iraní. Quisiera repetir las palabras expresadas por el presidente Trump en octubre. El presidente Trump dijo que “nos solidarizamos totalmente con las víctimas del régimen iraní que más han sufrido: su propio pueblo. Los ciudadanos de Irán han pagado un alto precio por la violencia y el extremismo de sus líderes. El pueblo iraní ansía recuperar la valiosa historia de su país, su cultura, su civilización y la cooperación con sus vecinos”.

Estados Unidos aspira a que nuestros esfuerzos en pro de la paz y la seguridad resulten provechosos para el golpeado pueblo de Irán. Deseamos que puedan prosperar y avanzar como en décadas pasadas y, de hecho, más que nunca antes.

Hoy Estados Unidos de América se enorgullece de tomar una nueva senda hacia ese objetivo.

Gracias. (Aplausos).

SRA. JAMES: Muchísimas gracias. Audaz, conciso e inequívoco. Agradecemos que haya elegido este foro en The Heritage Foundation para transmitir ese mensaje. Usted indicó en su discurso que varios de nuestros aliados, amigos y socios no están contentos o están decepcionados. ¿Cómo piensa persuadirlos? ¿Cómo piensa usar sus mejores habilidades diplomáticas para ponerlos de nuestro lado?

SECRETARIO POMPEO: Estos cambios estratégicos en el mundo se producen cuando los países deciden un objetivo común, y eso siempre empieza con intereses y valores compartidos. Dediqué mis primeras semanas como Secretario de Estado a trabajar para intentar ver si no había alguna forma de remediar el pacto. Hablé con mis homólogos europeos. Viajé hasta allí. Durante mi 13º hora como secretario de Estado estaba en Bruselas hablando con mis pares europeos. No pudimos lograrlo. No llegamos a un acuerdo allí.

Estados Unidos piensa trabajar arduamente en el plano diplomático junto con todos nuestros socios. Nos centramos en los europeos, pero hay muchísimos países del mundo que comparten nuestras inquietudes y se ven igual de amenazados por el régimen iraní. Es ese interés compartido, ese abanico de valores el que, en última instancia, va a determinar la repuesta global ante el mayor patrocinador mundial del terrorismo. Estoy convencido de que es posible. Mi equipo va a trabajar con diligencia para lograrlo. Vamos a hacerlo mientras intentamos abordar las inquietudes de todos nuestros socios, y estoy convencido de que, con el tiempo, habrá un amplio reconocimiento de que la estrategia que ha expuesto el presidente Trump es la correcta y pondrá a Irán en una posición en la cual, algún día, se reincorporará a la civilización del modo que todos deseamos que lo haga.

SRA. JAMES: Resulta claro, a partir de sus comentarios esta mañana, que usted realmente desea que se apliquen sanciones severas. Y creo que hay cierta preocupación acerca de cómo piensa lidiar con las consideraciones nucleares. ¿Podría hablarnos un poco de eso? Y quisiera decirle a nuestro público que ojalá tuviéramos más tiempo con el Secretario de Estado esta mañana, pero que vamos a tener que interrumpir de manera un poco brusca para que vaya a la CIA a la ceremonia de investidura, y no queremos que llegue tarde.

Así que díganos…

SECRETARIO POMPEO: Tengo la oportunidad de volver una vez más.

SRA. JAMES: Una vez más. (Risas).

SECRETARIO POMPEO: Mire, el archivo nuclear es imperativo. Supone, sin duda, la amenaza más significativa y severa. El PAIC fue insuficiente. Supuso un retardo. Nuestro objetivo es solucionar eso de manera permanente. Como dije, pedimos a nuestros socios en Medio Oriente que hagan cosas que son difíciles. Les presentamos un “acuerdo 123” y les decimos “esto es lo que tienen que hacer”. Y ellos dicen, “Pero los iraníes están haciendo enriquecimiento”. Y es razonable que lo digan. Me parece una cuestión razonable.

Bueno, nuestras demandas con respecto a Irán no son irrazonables. Desistan del programa. Termínenlo. Si desean volver, empezar el enriquecimiento, estamos totalmente preparados también para responder a eso. Por cierto, no voy a decirles hoy cuál sería nuestra respuesta. Pero observamos lo que dicen. Les hemos escuchado decir… Espero que tomen una decisión diferente, que elijan otro camino. Sería positivo que tomaran un camino que ya están tomando otras naciones de la región.

SRA. JAMES: Bueno, ¿podría explicarnos la estructura de sanciones y cómo tiene previsto actuar contra el régimen iraní sin perjudicar a nuestros socios europeos?

SECRETARIO POMPEO: Bueno, cada vez que se imponen sanciones, los países tienen que cesar actividades económicas. Los estadounidenses han cesado actividades económicas desde hace muchísimo tiempo, y voy a reconocer que hay empresas estadounidenses a las que les encantaría hacer negocios con la República Islámica de Irán. El mercado es muy grande. Es un pueblo muy numeroso, dinámico y valioso. Pero todos van a tener que ser parte de esto. Todos los países van a tener que entender que no pueden seguir generando riqueza para Qasem Soleimani.

Así son las cosas. En definitiva, este dinero ha terminado en sus manos. Las variables económicas les han permitido avanzar sin miramientos en Medio Oriente. Nuestro esfuerzo consiste en sofocar su capacidad económica de perjudicar a Medio Oriente y el resto del mundo. Los programas nucleares no son baratos. Mientras estemos haciendo que las cosas sean más difíciles para el régimen iraní, reduciremos su capacidad de acrecentar su sistema de armas nucleares.

SRA. JAMES: Usted ha expuesto un plan sumamente audaz esta mañana. ¿Tiene un plazo previsto para lograr todo esto?

SECRETARIO POMPEO: Las sanciones ya se han reinstaurado y habrá una eliminación gradual en los próximos 100 o 55 días. Hay muchas otras cosas en curso. Es un esfuerzo que abarca a todo el gobierno. Estamos trabajando mayormente en términos diplomáticos, pero también el Departamento de Comercio, el Departamento de Defensa y todos nosotros tenemos la misma misión del presidente Trump. No puedo fijar un plazo. En definitiva, será el pueblo iraní el que decida los plazos. Al final del día, el pueblo iraní tendrá que decidir sobre sus líderes. Si toman la decisión rápidamente, eso sería extraordinario. Si optan por no hacerlo, insistiremos enérgicamente hasta lograr los resultados que planteamos hoy.

SRA. JAMES: Bueno, Sr. Secretario, en nombre de Heritage Foundation y de los académicos que están aquí y que han trabajado en estos temas durante mucho tiempo, quisiera agradecerle una vez más. Insisto, es una postura audaz, clara, concisa e inequívoca, y quisiéramos felicitarlo a usted y al Presidente y desearle buena suerte.

Voy a pedirles que permanezcan sentados mientras el Secretario de Estado se retira. Tengo cerca de ocho preguntas más aquí, pero…

SECRETARIO POMPEO: Para otro día.

SRA. JAMES: Para otro día.

SECRETARIO POMPEO: Muchas gracias a todos por estar aquí.

SRA. JAMES: Muchísimas gracias. (Aplausos).


Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.
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