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Secretario Michael R. Pompeo Reunión del Club del Presidente de Heritage Foundation: “Diplomacia en la Administración Trump: La historia no contada”

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Departamento de Estado de los Estados Unidos
Oficina de la Portavoz
Para su divulgación inmediata
Discurso

Marriott Marquis
Washington D.C.
22 de octubre de 2019

 

SECRETARIO POMPEO: Gracias a todos. Gracias. Buenos días a todos. He preparado un discurso, y después se me ocurrieron algunas reflexiones. (Risas). Voy a mencionarlas en forma intercalada esta mañana. 

Quisiera agradecer a Kay y todo el equipo de liderazgo de Heritage por recibirme esta mañana. Hablábamos recién entre bambalinas sobre la gala que tendrá lugar esta noche, y yo les recordé que ya estuve en ese evento varias veces durante mi paso por el Congreso. Esta es una institución importante aquí en Washington D.C., que trabaja en nombre de Estados Unidos, y yo personalmente valoro lo que hace, como también lo valora esta administración, y sé que además muchos líderes en todo el Gobierno de Estados Unidos lo valoran.

Es un placer estar aquí. Todos conocen la canción de Bob Dylan “Shelter from the Storm” (Refugio de la tormenta). Es muy grato estar con todos ustedes. (Risas). Y sé que también están presentes amigos… personas que conozco desde hace muchísimo tiempo y que nos acompañan esta mañana. Quiero agradecer a todos por apoyar a esta institución realmente importante. Heritage ha sido escuela de muchas generaciones de personas que creen en el libre mercado en las sociedades libres. Yo fui miembro del consejo de un centro de pensamiento llamado Kansas Public Policy Institute (Instituto de Políticas Públicas de Kansas). Leíamos siempre los informes de Heritage para asegurarnos de estar entendiendo bien las cosas y de estar haciendo las cosas bien para Kansas, del mismo modo en que ustedes aquí lo hacen por Washington.

La última vez que tuve el privilegio de hablar frente a una audiencia de Heritage fue en mayo del año pasado. Llevaba pocos días como Secretario de Estado. Sí, ya estaba extrañando la CIA. Era mucho más tranquilo allí – (risas) – y había mucho menos espacio público. 

Miren, acabábamos de salirnos del acuerdo nuclear con Irán. Yo había establecido 12 condiciones, una de las cuales era que Irán terminara con su programa de misiles balísticos, liberara a rehenes estadounidenses, cesara el terrorismo financiero, todas cosas muy radicales y locas. Que dejaran de tomar rehenes y disparar a personas en Europa. 

The Washington Post sacó un titular que decía “Mike Pompeo da un discurso tonto sobre Irán”. The New York Times publicó algo similar, literalmente, “En un discurso de línea dura, Pompeo critica el comportamiento de Irán”. Eso en parte era cierto. (Risas). Estaba criticando su comportamiento. Hay mucho más en lo que se refiere a la línea dura. Y ustedes lo han visto.

Ahora, comparen eso con el titular de Heritage que salió ese mismo día, en el que decían “Pompeo defiende al pueblo iraní en un gran discurso”. Y de hecho, si se toman el trabajo de consultar lo que se dijo efectivamente, eso es lo que estaba intentando hacer. (Aplausos).

Y, efectivamente, ese es el tono de lo que quiero hablar hoy. Estuvimos allí defendiendo al pueblo iraní. Gracias por entender bien las cosas. Gracias por ayudarme a contar la historia que a veces no se cuenta en otros lugares. 

Ese fue mi primer discurso… mi primer discurso importante como Secretario de Estado. Como he señalado, esa idea central, ese principio inspirador que establecimos allí sobre la necesidad de hacer todo lo que podamos para ayudar al pueblo iraní a prosperar, creo que sentó las bases para lo que he hecho hasta ahora en este último año y medio.

También sentó las bases para la forma en que he intentado llevar adelante la política exterior. He seguido emitiendo duros mensajes que reconocen algunos hechos básicos sobre cómo son las cosas en el mundo, porque no podemos lograr una buena política a menos que reconozcamos la realidad de lo que ocurre en el terreno.

Es lo que hizo la semana pasada el vicepresidente Pence cuando él y yo viajamos a Ankara, y estoy seguro de que hablaremos sobre la situación cuando me siente con Kim.

Al igual que con Irán, probablemente hayan escuchado una versión de esa historia. Pero la historia que no se contó empieza con la verdad de que nuestra administración heredó un desastre en Siria. El gobierno anterior había permitido que el califato se asentara no solo en Siria, sino también en Irak occidental y se acercara a partes que rodean Erbil. 

Fue la administración Trump, con la ayuda de los combatientes de las SDF y 70 naciones, la que construyó una coalición… algo sobre lo que nunca se habla… el trabajo que hicimos para armar ese equipo unido para destruir al califato en Siria e Irak fue importante y eficaz. Las fuerzas kurdas allí y los soldados árabes que integraban las SDF fueron excelentes combatientes. 

También tenemos presente que nuestro aliado de la OTAN, Turquía, tiene allí intereses de seguridad legítimos. Estados Unidos ha designado al PKK como terroristas desde hace muchísimo tiempo. Estas son cuestiones que nosotros tomamos muy en serio. Y por eso estuvimos trabajando, con el Departamento de Estado a la cabeza, junto con nuestros pares en el Departamento de Defensa, para establecer una zona segura en la región e intentar mediar entre ambos. 

El presidente Trump advirtió a Turquía de que no invadiera. Lamentablemente, llevaron a cabo la incursión. Y cuando el presidente Erdogan se adelantó, envió a un equipo diplomático para intentar evitar un desastre. En unas pocas horas verán que llegará la ventana de 120 horas. Hablaré más sobre la situación, pero algunos avances ya se han producido.

Lo cierto es que… no le convenía a Turquía como aliado de la OTAN seguir con esa incursión. La verdad fue que nuestra invasión fue un revés para nuestra lucha común contra ISIS. Creemos ahora que estamos en un lugar mejor.

Lo cierto es que el presidente Trump estaba preparado a imponer y elevar los costos para Turquía si seguía adelante con la incursión. Entonces el Presidente usó el poder económico de Estados Unidos, nuestra potencia económica, para evitar un conflicto cinético con un aliado de la OTAN Y como lo día ese mismo día el presidente Trump en un tweet, “Había que poner mucho empeño para lograrlo”. (Aplausos). 

Es una historia complicada, sin duda. El éxito del resultado allí todavía no está del todo determinado. Pero es un microcosmos de lo que hacemos cada día como Departamento de Estado y de lo que yo hago como diplomático jefe de Estados Unidos. Mi responsabilidad, para empezar, es ayudar a los países a ver el mundo tal como es.

Y hay muchas verdades para decir. La verdad es que Irán es el agresor, y no el agredido. La verdad es que China es un competidor estratégico, en el mejor de los casos, que utiliza la coerción y la corrupción como herramientas de estado. (Aplausos). La verdad es que no podemos depender de estrategias fallidas para convencer al presidente Kim de que renuncie a sus armas nucleares; todavía queda mucho trabajo por hacer. Y lo cierto es que no lograremos paz ni reconciliación en Afganistán si no están todas las partes en la mesa. La verdad es que el restablecimiento de la democracia en Venezuela es algo que conviene a nuestro hemisferio y deberíamos poner mucho esfuerzo para lograrlo. (Aplausos). Y la verdad es que todas las naciones tienen la responsabilidad de repartirse la carga de esta misión global para que haya seguridad en el mundo. (Aplausos).

Sé que el Vicepresidente va a hablar más sobre eso esta noche, pero transmitir estos mensajes (y muchos otros) a veces no es algo agradable. Estuve sentado en una sala muy fría en Bruselas, que se volvió incluso más fría después de que terminé mi discurso. (Risas). Quedó claro que no me hizo ganar popularidad entre los comentaristas. Basta con buscar en Google “Pompeo” y leer lo que dicen. (Risas). 

Pero hoy que estoy aquí ante ustedes, quiero decir que tengo confianza de que estamos teniendo éxito y estamos logrando que el mundo tome conciencia de estas amenazas concretas que acabo de referir, y de muchas otras cosas más. Por eso, hoy, quisiera contarles un poco de la historia yo mismo.

Empieza con estar presentes, como lo hicimos la semana pasada en Turquía. Estuve ya en 55 países, muchos de los cuales habían sido pasados por alto por mis predecesores. 

He estado seis veces en América Latina, una parte del Hemisferio Occidental que había sido relegada durante demasiado tiempo por alto funcionarios de nuestro gobierno. He estado en Colombia, Perú, Ecuador, Paraguay y Brasil. Voy a volver a América del Sur en unas pocas semanas cuando viaje con el Presidente a Chile.

Fui a Finlandia en mayo para decir verdades sobre lo que ocurre en el Ártico, sobre la ocupación de tierras por China y Rusia y la militarización de la región.

Y viajé no solo a Australia, India y Tailandia para presentar nuestra visión de un Indopacífico libre y abierto, sino que también tuve la oportunidad de ser el primer Secretario de Estado en la historia en ir a Micronesia. Allí pude hablar sobre lo importante que es que el pueblo de Micronesia tenga muy presente el tema de China.

Tuve la inmensa alegría de ir a Hungría y Eslovaquia, y también a Islandia y Montenegro, que no recibían una visita de un Secretario de Estado desde hacía demasiado tiempo.

Y luego viajé por primera vez como Secretario de Estado, porque fue la primera vez en que fue posible viajar allí, a Macedonia del Norte, un bastión pro estadounidense en los Balcanes.

Creo que son pocos los estadounidenses que saben sobre este trabajo, y no hay ningún problema con eso. Pero lo cierto es que la historia sobre lo que está haciendo la administración Trump tiene que ser contada. Ese es mi trabajo. Y es por eso que hoy estoy aquí. Es por eso que viajo aquí dentro del país más de lo que lo han hecho muchos Secretarios de Estado. Creo que es importante que el pueblo estadounidense tenga la posibilidad de saber en qué está usando los dólares de los contribuyentes el Departamento de Estado de Estados Unidos. 

Pero estar presente solo importa si uno está en un lugar con un propósito y está dispuesto a decir la verdad cuando esta es difícil, y está dispuesto a seguir hablando sobre cosas que son duras. Es muy divertido ir a una reunión y decir lo que los otros quieren escuchar y hablar sobre los excelentes aliados que son, y celebrar y festejarse unos a otros sobre el importante trabajo que están haciendo juntos. Es mucho más importante hablar sobre las cosas que son difíciles, donde hay desacuerdo y las verdades que deben ser contadas. 

Aparentemente, estamos suplantando a la NBA en esto de decir la verdad. (Risas y aplausos). Si lo analizan, a los siete años ya supe que iba a estar en esa liga, y es algo malo. (Risas). 

Irán es un buen ejemplo. Hablé sobre esto al principio. Desde que di ese discurso “tonto”, la conversación ha dado un giro. Cientos de empresas privadas se han sumado a nuestras sanciones. Existía la amenaza de que las empresas europeas se quedarían en Europa. Fueron muchas las veces que me dijeron que las sanciones estadounidenses no funcionarían por sí solas. Deberían preguntarle al ayatolá si eso es cierto.

Y luego de que el régimen bombardeó establecimientos petroleros saudíes, Gran Bretaña, Francia y Alemania, los E3, divulgaron una declaración. Indicaron que creían que era “claro para nosotros que Irán tiene responsabilidad por este ataque… [y que] ha llegado el momento de que Irán acepte negociar en un marco a largo plazo su programa nuclear”. Esa es una posición muy distinta de la que tenían antes de que la diplomacia estadounidense empezara a ejercer presión sobre la República Islámica de Irán y su régimen corrupto y cleptocrático. (Aplausos). El mundo también está entendiendo que Irán responde a la fuerza, no a la súplica.

Irán es apenas un capítulo de la historia. Consideremos cómo el Presidente Trump ha cambiado el diálogo global sobre China o las numerosas instancias de reinstauración de principios estadounidenses en órganos multilaterales, gracias a las audaces estrategias de esta administración.

Hemos formado una enorme coalición –y en este sentido siento un inmenso orgullo por los funcionarios del Servicio Exterior– denominada Grupo de Lima y nos hemos dedicado a bogar por el restablecimiento de la democracia en Venezuela. Ahora más de 50 países reconocen a Juan Guaidó como el líder debidamente electo del pueblo venezolano. Esto fue producto de un sólido y hábil trabajo diplomático, realizado con el arduo esfuerzo y el entusiasmo del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Convencimos a la ASEAN de que declarara su apoyo a la soberanía y al orden basado en las normas en el Indopacífico.

Hemos vuelto a convocar al “Cuarteto”, es decir, las conversaciones sobre seguridad entre Japón, Australia, India y Estados Unidos que han estado inactivas por nueve años. Esto será muy importante para los esfuerzos a futuro, al asegurar que China preserve únicamente el lugar que le corresponde en el mundo. 

También siento un profundo orgullo de que hayamos recibido a más de cien naciones para la Reunión Ministerial por la Libertad Religiosa, la mayor conferencia de derechos humanos realizada hasta el momento por el Departamento de Estado. Lo hemos hecho dos años consecutivos. (Aplausos). No se habla lo suficiente de esto. Si buscan en Google administración de Trump y derechos humanos, es poco probable que vean que MSNBC informe sobre esta asombrosa tarea que reunió a líderes de todos los credos en Washington D.C. para hablar sobre el hecho crítico de que esta primera libertad, que tenemos en Estados Unidos de América, es poderosa e importante y marca el camino para naciones de todo el mundo.

Hace poco, 20 naciones se unieron en la ONU para redactar una carta en la que sostuvieron que el aborto es de hecho…perdón, en la que rechazaron la afirmación de que el aborto sea un derecho humano. (Aplausos).

No se puede decir que espabilar a quienes estuvieran adormecidos y desacreditar noticias falsas no haya tenido un costo. Pues sí que lo ha tenido. 

Y según la cobertura de noticias que… cuando hablo con colegas en Kansas, donde están nuestros amigos, nuestra familia, nuestra iglesia, yo hablo con ellos. No los reprocho. A veces no conocen bien la historia. A veces no ven que Estados Unidos es una fuerza del bien en todo el mundo. Nuestro trabajo consiste en asegurarnos de contar las cosas como son, y cuando digo “nuestro”, quiero decir mío y de ustedes. 

Esta es la otra historia: hace algunas semanas, tuve la oportunidad de visitar la casa de mis ancestros en una pequeña localidad llamada Pacentro en Abruzzo. Sé que casi todos ustedes provienen de allí. (Risas). Hay algo así como mil personas en Pacentro, y había 1.050 personas en la calle. Fue una excelente experiencia, en lo personal, poder volver al lugar de donde era mi abuelo. Mi padre nunca tuvo la posibilidad de ir. 

Pero al caminar por esas calles empedradas vi a niños con banderas estadounidenses. No voy a leerles el texto a ustedes, no es políticamente correcto. Había personas entradas en años que me tomaban de la mano, y funcionarios locales entusiasmados con recibirme. Querían que Estados Unidos esté presente y los ayude, y ellos saben que somos una fuerza del bien. 

Esto es absolutamente representativo de lo que observo cada día en mis viajes por el mundo. En todo el mundo, hay personas contentas de ver al Secretario de Estado de Estados Unidos. Quieren saber que Estados Unidos está presente. Quieren que promovamos enérgicamente las cosas en las que saben que creen o en las que saben que deberían creer, y en las que su gobierno debería creer. 

Y creo decididamente que, porque estamos haciendo esta difícil tarea de diplomacia, muchos de nuestros amigos y socios están empezando a ver al mundo con nuevos ojos.

Por ahora, esa es la historia. Tengo la certeza de que nuestros antecedentes la respaldan, y esa historia también va a reflejarlo. Les deseo muchísima suerte. Gracias por estar hoy aquí conmigo y ahora responderé algunas preguntas.

Que Dios bendiga a Heritage y a Estados Unidos de América. (Aplausos). able 6 Co


Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.
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