rss

“Los derechos humanos y el régimen iraní”

English English, Português Português, العربية العربية, Français Français, Русский Русский, اردو اردو, हिन्दी हिन्दी

Departamento de Estado de EE. UU.
Oficina de la Portavoz
Para su divulgación inmediata
Discurso
Secretario de Estado Michael R. Pompeo
19 de diciembre de 2019
Auditorio Dean Acheson
Washington D.C.

 

SECRETARIO POMPEO: Gracias. Buenos días. Gracias a todos. Gracias. Buenos días a todos. ¿Cómo están hoy? ¿Están todos bien?

Hoy es un día importante aquí en el Departamento de Estado y valoro que todos ustedes nos acompañen.  Bob, gracias por la generosa presentación y me complace darles a todos ustedes la bienvenida al Departamento de Estado de los Estados Unidos. 

Me complace particularmente recibir a nuestros amigos de la diáspora iraní. Su éxito es prueba viviente de lo que puede hacer el pueblo iraní cuando se deja libre todo su potencial. 

Y por cierto, quiero dar una bienvenida especial también a los valientes iraníes del público que han padecido y sobrevivido a la persecución del régimen. Gracias a todos por acompañarme hoy. Es muy aleccionador, y un inmenso honor para mí, verlos a todos aquí.

Es muy grato ver la gran diversidad de público que tenemos hoy aquí. Hay miembros del Congreso. Tenemos colegas de toda la comunidad de organizaciones no gubernamentales que trabajan en temas importantes sobre la República Islámica de Irán. 

Tenemos personas de todo el espectro de la comunidad de política exterior, muchos miembros de nuestro equipo el Departamento de Estado y colegas del cuerpo diplomático. 

Y gracias a todos por estar presentes. 

Creo que la diversidad, el tamaño y la magnitud de la audiencia de hoy nos dicen mucho sobre la voluntad del mundo de sumarse a Estados Unidos en el apoyo a las voces iraníes y los sueños iraníes. 

Cuando lo hacemos, estamos reafirmando el legado estadounidense como el principal defensor mundial de la libertad, como lo hemos sido desde nuestra fundación. 

Al hacerlo, también le decimos al pueblo iraní que tienen amigos en todo el mundo y en Estados Unidos que pretenden que se haga justicia por los perjuicios que se le ha causado. 

Efectivamente, son esas mismas injusticias, esas violaciones de derechos humanos que comete el régimen contra su propia población, las que nos reúnen hoy a todos aquí, y sobre las que quiero hablar con ustedes por algunos minutos.

Tengo un mensaje para los líderes del régimen: 

Si pretenden recuperar el respeto de su pueblo y del mundo…

Si desean estabilidad y prosperidad para lo que supo ser una gran nación…

Deben respetar los compromisos que han asumido. Deben respetar los derechos humanos. 

Este simposio, este encuentro, no podría darse en un momento más oportuno. La protesta que empezó y se aceleró en noviembre indicó claramente que el pueblo iraní ya ha soportado demasiado. Están hartos. 

Están hartos de los fracasos económicos del régimen. 

Están hartos de los cleptócratas. 

Y están hartos de un régimen que les niega la dignidad humana fundamental que es inherente a cada uno de nosotros en razón de nuestra humanidad. 

No es un grupo etario específico. No es una cklase social única o género que alza la voz. 

Son alumnas mujeres en Teherán.

Son maestros en Mashhad.

Son hombres jóvenes en Mehrshahr. 

Uno de esos hombres jóvenes era Pouya Bakhtiari. Pouya era un ingeniero eléctrico lleno de vida, que disfrutaba cantar la canción de Elvis “Can’t Help Falling in Love with You” y estaba hastiado de lo que él llamaba líderes criminales y corruptos iraníes. 

El mes pasado, se sumó a sus compatriotas que protestaban en las calles. Nahid, la madre de Pouya, lo acompañó en la protesta. Prometieron que se tomarían de la mano para asegurarse de permanecer juntos, pero como han visto en los videos, la situación se tornó caótica. Y cuando las fuerzas de seguridad empezaron a atacar a la multitud, esta se dispersó.

Luego Nahid experimentó la peor pesadilla de cualquier padre. Vio a otros manifestantes que llevaban el cuerpo sin vida de su hijo. Un disparo efectuado por las fuerzas de seguridad del régimen iraní le impactó en la cabeza. 

Hoy Nahid está en duelo, como tantos otros padres, tantas otras personas extraordinarias en Irán. Pero también dice, “Ahora, los ideales de Pouya son los míos… Quiero ver y celebrar la libertad del pueblo de Irán”. 

Hoy muchos iraníes como Nahid sienten enojo. Es un sentimiento que se ha estado acumulando durante demasiado tiempo. El ayatolá y su banda de matones que sembraron el origen de este enojo hace 40 años, van a tener que cambiar. 

En 1979, en su desquiciado fervor, impusieron la Revolución de la República Islámica al emprendedor, liberal y extraordinario pueblo iraní. 

Hasta hoy, el régimen iraní sigue realizando acciones desesperadas para controlar ideas, expresiones y, por cierto, la vida misma de las personas.

Estos son algunos ejemplos del año pasado: 

Tres mujeres entregaron flores en el metro de Teherán con ocasión del Día Internacional de la Mujer, en marzo. No tenía puesto el velo musulmán. 

El régimen las condenó a penas de entre 16 y 23 años de cárcel por propaganda contra el Estado y “corrupción moral”. 

Dos meses después, en mayo, el Gobierno iraní prohibió que minorías religiosas trabajaran en establecimientos educativos con niños musulmanes. 

El Comité para la Protección de los Periodistas informó la semana pasada, hace pocos días, que hay 11 periodistas encarcelados actualmente en Irán. El Ministerio de Inteligencia de Irán ha emprendido una campaña de intimidación contra familiares mayores de periodistas iraníes. 

Estos ejemplos dan una idea de los 40 años de desprecio del régimen por su pueblo, un desprecio que desestabiliza el orden interno de Irán, que debilita su economía y que convierte a Irán en un Estado paria ante los ojos de los pueblos que veneran la libertad en todo el mundo.

Asimismo, hay una inmensa hipocresía en este maltrato. Muchas de las violaciones de derechos humanos del régimen transgreden sus propias leyes internas. 

Este mismo mes, hace cuarenta años, el régimen adoptó la actual constitución iraní, que sigue vigente. 

El artículo 9 de la constitución establece que “Ninguna persona, grupo o autoridad tiene derecho a vulnerar en modo alguno la independencia política, cultural, económica y militar o la integridad territorial de Irán”. 

Sin embargo, como lo señalan los manifestantes en Irak y el Líbano, eso es justamente lo que Irán les ha hecho. Qué hipocresía más grande.

El artículo 14 de esa misma constitución indica que “el gobierno de la República Islámica de Irán y todos los musulmanes tienen el deber de tratar a los no musulmanes conforme a normas éticas … y respetar sus derechos humanos”. 

Sin embargo, a judíos, cristianos y zoroastristas – todos credos legalmente reconocidos en Irán– se les niegan libertades plenas. 

Con navidad a una semana de distancia, no puedo evitar pensar en Victor Bet-Tamraz. Es un pastor cristiano cuya vivienda fue allanada durante una celebración de navidad hace casi cinco años. Él, su esposa y su hijo se encuentran bajo fianza mientras… perdón, han apelado penas de prisión. Me complace que su hija Dabrina esté aquí con nosotros. Dabrina, gracias por estar con nosotros. (Aplausos).

Ese mismo documento, esa misma constitución, dice que “Todos los iraníes, independientemente del grupo étnico o tribu a la que pertenezcan, gozan de igualdad de derechos”. No obstante, el régimen trata a numerosas minorías étnicas en Irán como ciudadanos de segunda o de tercera categoría. 

El artículo 27 de la constitución contempla actos y marchas públicas, pero el peso del régimen se hace sentir particularmente cuando los ciudadanos alzan la voz. 

Piensen en los miles –ustedes los conocen– de iraníes ejecutados en prisión tras las protestas de 1988, y los estudiantes que fueron masacrados en las protestas de 1999.

Y luego piensen en la protesta de 2009. Todos recordamos los reclamos al son de “¿Dónde está mi voto?”. Esos manifestantes se encontraron con más derramamiento de sangre y condenas a cumplir en sitios como la prisión de Evin.

Y hoy es la misma historia. 

El régimen ha matado a cientos y cientos de manifestantes desde mediados de noviembre, posiblemente más de 1000.  El régimen interrumpió Internet, una herramienta de comunicación básica, para intentar impedir que el mundo viera los horrores que ocurrían dentro del país. 

No puedo imaginar si el régimen cree realmente que esta es la senda que lleva a la prosperidad y la fortaleza. Creo que no. Creo que saben que no es cierto. 

Hago la misma pregunta con respecto a la falta de observancia de Irán de sus propias obligaciones y compromisos internacionales. 

Irán es miembro fundador de la Organización Internacional del Trabajo. Pero el régimen roba dinero, les quita sus pensiones a la población. Este dinero es quitado a los ciudadanos, que lo necesitan para sus familias, y se transforma en casquillos que terminan en las arenas de Siria y Yemen. También se detiene y se tortura a sindicalistas. 

La Declaración Universal de Derechos Humanos indica que “nadie será sometido a torturas” ni “podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado”. Pero pensemos en los baha’is, las minorías suníes o incluso las personas no religiosas en Irán que siguen sufriendo encarcelamiento, tortura y ejecuciones por su fe, su sistema de creencias. 

Irán también es parte en la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Suena paradójico de solo decirlo. 

Aún así, Irán permite que se aplique la pena de muerte a niñas desde los nueve años y a niños desde los 13. De hecho, dos niños de 17 años habrían sido ejecutados secretamente el último año. Y hemos visto manifestantes abatidos aleatoriamente en las calles en los últimos 30 días. 

Es profundamente lamentable ver a una elite insensible y corrupta faltar el respeto a un pueblo antiguo y orgulloso. Nos apena enormemente que la nación iraní se hunda todavía más en la pobreza a causa de gobernantes injustos. 

Pero por más difícil que sea la situación, como lo acabo de describir (yo solo he dado algunos datos muy generales), eso no significa que no haya esperanzas. El pueblo iraní tiene un amigo firme, y son un pueblo valioso con un extraordinario espíritu. 

Este amigo ofrece un haz de esperanza para todos los oprimidos y para sus voces, sus escritos, su fe y sus ideales. 

Estados Unidos acompañará y ha acompañado, durante la presidencia de Trump, al pueblo iraní. (Aplausos).

Nuestro apoyo público y nuestro apoyo moral son importantes. Nuestros reclamos de justicia tienen relevancia. El reclamo de una nación normal, con una economía real y rendición de cuentas. 

Es lamentable que en 2009, cuando se presentó la oportunidad, los estadounidenses no lo aprovecharon. No es algo político. Tiene que ver con lo que es mejor y lo que deseamos para el pueblo iraní. El apaciguamiento del régimen no es algo que vaya a funcionar. 

En esta administración hemos hecho algo completamente distinto. 

Hemos pedido al pueblo iraní que nos envíe pruebas de la brutalidad del régimen. 

Estamos sacando a la luz lo que los ayatolás se esfuerzan por mantener oculto. Hasta el momento hemos recibido más de 36.000 fuentes de información y estamos trabajando con cada una de ellas. 

Hemos escuchado estas historias, y las hemos visto.

Hemos visto los rostros. 

Esos rostros –los de las víctimas– no serán olvidados, y tampoco se olvidarán los rostros de los agresores, cuando se actúe contra ellos.

Las violaciones de derechos humanos son más que inaceptables. Son malignas y equivocadas. 

Reprimen la energía, la iniciativa emprendedora y el espíritu extraordinarios de uno de los más grandiosos pueblos del mundo.

Hoy instamos al régimen iraní a cumplir la primera tarea de todo gobierno: tratar a su pueblo con la dignidad básica que le corresponde a cada miembro de la familia que conforma la humanidad. 

Deben cumplir los compromisos asumidos en virtud de su propia constitución y el derecho internacional. 

Deben actuar como un país normal. 

Deben liberar el vasto potencial de su población. 

Apuntamos a estas cosas, las reclamamos por principio, pero también como un mensaje de sentido común dirigido al régimen.

La verdadera prosperidad solamente llegará a Irán cuando ustedes dejen de aterrorizar y encarcelar a su población. 

Efectivamente, instaría al régimen a seguir las palabras del poeta persa Saadi de Shiraz: “Un Señor que devasta el espíritu de su gente solamente verá en sueños la prosperidad que desea para su feudo”. 

Y para probar que hablamos en serio, hoy anuncio varias nuevas acciones en apoyo al pueblo de Irán:

En primer lugar, he designado nuevamente a Irán como País que Concita Especial Preocupación conforme a la Ley de Libertad Religiosa Internacional. El mundo debería saber que Irán está entre los peores agresores a las libertades religiosas fundamentales.

En segundo lugar, hoy el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionará a dos jueces iraníes: Mohammad Moghisseh y Abolghassem Salavati. (Aplausos). 

Entre los actos aberrantes que dispuso Moghisseh se incluye haber condenado a la abogada de derechos humanos y defensora de los derechos de la mujer Nasrin Sotoudeh a 33 años de cárcel y 148 latigazos. 

Y Salavati condenó al ciudadano estadounidense Xiyue Wang a 10 años de cárcel por falsos cargos de espionaje. Nos complace haber logrado la liberación de Xiyue, pero él nunca debería haber sido condenado ni encarcelado en primer lugar.

Salavati ha condenado a cientos de presos políticos. Es una persona de confianza del régimen. Condenó a prisión, peor aún, a la pena de muerte, a periodistas y activistas de derechos humanos. Es una herramienta de opresión del régimen, y no un amigo imparcial de la justicia. Y hoy está siendo sancionado por Estados Unidos de América. (Aplausos).

En tercer lugar, conforme a la ley de Inmigración y Nacionalidad, estamos limitando las visas para funcionarios actuales y exfuncionarios iraníes y personas responsables o cómplices del abuso, la detención o el asesinato de manifestantes pacíficos, o de cercenar sus derechos de libertad de expresión y reunión. 

Nuestra medida también restringirá las visas de los familiares de estas personas. Los materiales que nos están aportando ciudadanos de todo Irán serán de inmenso valor para que podamos usar esta nueva autoridad para ejercer verdadera presión y exigir rendición de cuentas a quienes están negando libertad y justicia al pueblo de irán. (Aplausos).

Los matones que matan a los hijos del pueblo no podrán enviar a sus propios hijos a estudiar en Estados Unidos de América. (Aplausos y vítores).

Esta son medidas serias, que han sido meditadas profundamente, y nos llevó algo de tiempo definirlas. Pero deseo que el pueblo de Irán sepa que no tiene que ser sí. 

Si el régimen de Irán respetara los derechos de todos los iraníes y cumpliera sus compromisos, podría recuperar el respeto de su propia ciudadanía. 

Podría desprenderse de esta etiqueta negativa de régimen fuera de la ley ante el resto del mundo. 

Y, por sobre todo, podría lograr prosperidad y paz sostenidas también para su pueblo. Creo que los líderes deben saber que su pueblo lo reclama. 

La senda hacia la prosperidad de cada país empieza en casa. Y cuando los líderes de las naciones soberanas ponen sus intereses y los de sus ciudadanos primero, nuestro futuro colectivo podrá ser más auspicioso. (Aplausos). Nuestro pueblo será más feliz. Se respetarán las libertades fundamentales. Nuestras alianzas serán más sólidas.

Piensen en qué podría ocurrir entre nuestros dos países. El Presidente habla sobre esto a menudo. 

Un día, podrían abrirse las puertas de la embajada iraní aquí en Washington. 

Un día, Iran Air podría tener vuelos directos a Los Ángeles o Houston. Todos deberían saber lo que es sufrir la terminal LAX. (Risas). 

Un día… un día, nuestros líderes podrían recibir uno al otro de buena voluntad y no como adversarios. Qué gran momento sería si pudiéramos alcanzar ese día. 

Rezo y espero que ese día llegue pronto. Nosotros, con ustedes, estamos trabajando para que eso sea posible, y espero que el régimen pronto vea con claridad el camino para que esto ocurra.

Pero más allá de todo, le digo al pueblo iraní lo que he dicho durante meses y seguiré diciendo mientras tenga que hacerlo: 

Estados Unidos los escucha. 

Estados Unidos los apoya. 

Estados Unidos está con ustedes. 

Lo hacemos por su bien…

Por el bien de la libertad…

Por el bien de la dignidad humana básica…

Por el respeto. 

Gracias a todos por estar aquí hoy. 

Que Dios bendiga al pueblo de Irán.

Y que Dios bendiga al pueblo de Estados Unidos de América. Gracias. (Aplausos).


Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.
Novedades por correo electrónico
Para suscribirse a novedades o acceder a sus preferencias, ingrese abajo su información de contacto.