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Publicación del Plan de acción del gobierno de los Estados Unidos en apoyo a la respuesta internacional a COVID-19

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Departamento de Estado de los Estados Unidos
Oficina de la portavoz
16 de abril de 2020

En colaboración con departamentos y agencias de los Estados Unidos, el Departamento de Estado está publicando el Plan de Acción del Gobierno de los Estados Unidos en apoyo de la respuesta internacional a la COVID-19. Mediante el generoso apoyo de los estadounidenses y la acción del gobierno de EE.UU., los Estados Unidos continúan demostrando liderazgo mundial para enfrentar la pandemia de COVID-19. Las estrategias de Seguridad Nacional, Biodefensa Nacional y Seguridad Sanitaria Nacional del gobierno de Trump priorizan la lucha contra los brotes de enfermedades en su origen. Una enfermedad infecciosa que es una amenaza en un lugar, es una amenaza en todo lugar, y debemos unirnos para luchar contra este grave peligro a la seguridad sanitaria mundial, sin descuidar la respuesta dentro de los Estados Unidos.

El gobierno de EE.UU. está llevando adelante un paquete integral de servicios para apoyar a nuestros socios internacional en el combate contra la COVID-19. Nuestro paquete, denominado “SAFER”, se basa en la actual y significativa ayuda sanitaria y humanitaria mundial del gobierno de los EE.UU. de larga data, de más de US$ 170 mil millones que se ha destinado al exterior en los últimos 20 años, lo cual ha creado los cimientos para que muchos socios internacionales puedan prevenir, detectar y responder a los peligros de enfermedades infecciosas, incluido COVID-19. Nuestro paquete SAFER compartirá los conocimientos especializados de EE.UU. para el beneficio mundial y salvará vidas al mejorar las capacidades de los socios internacionales para responder a la pandemia, a la vez que reduce los efectos secundarios de la pandemia.  Juntos, nos recuperaremos con más fuerza.

El paquete SAFER es parte del esquema “todos los estadounidenses juntos”, mediante el cual se aprovechan los conocimientos especializados, capacidades y mecanismos únicos de los varios departamentos y agencias del gobierno de los EE.UU. para desplegar y arribar rápidamente con el apoyo esencial donde, cuando y para quien lo necesite con más urgencia. El enfoque consiste en: (1) Salvar vidas mediante la mejora de la capacidad de respuesta de los socios internacionales a la pandemia; (2) Reducir los efectos secundarios de la pandemia; (3) Promover el liderazgo y compartir el conocimiento especializado de EE.UU. para beneficio mundial. Estados Unidos es un líder en esta lucha mundial para reducir la propagación del virus, pero requerirá la coordinación mundial de gobiernos, organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales, la sociedad civil (incluidas las organizaciones religiosas), el sector privado, las comunidades y las personas individuales para garantizar que, mediante acciones colectivas, podamos lograr el máximo de eficacia y eficiencia de nuestros recursos y de nuestros esfuerzos de respuesta. Estamos preparados para ayudar a nuestros socios internacionales en el combate contra COVID-19 y haremos todo lo que podamos para, mediante nuestra estrategia SAFER, garantizar un mundo más SEGURO contra las amenazas de enfermedades infecciosas, ahora y en el futuro.

Los Estados Unidos, mediante su estrategia “SAFER”, están logrando un mundo más protegido contra COVID-19

  • (S) Ampliar los enfoques comunitarios para frenar la propagación de COVID-19, lo cual incluye:
    • Difundir ampliamente pautas cultural y lingüísticamente apropiadas sobre distanciamiento social, lavado de manos, autoaislamiento y cuarentena; atención domiciliaria segura de las personas infectadas, y apoyar la capacidad de los gobiernos anfitriones para hacer lo mismo a través de diversos canales de comunicación.
    • Establecer instalaciones comunitarias para aislamiento de casos leves y moderados de enfermedad y establecer líneas directas y sistemas de derivación para la COVID-19.
    • Contrarrestar los rumores y la desinformación sobre la COVID-19 a través de la coordinación entre el mercadeo social, las redes sociales y los medios de comunicación locales, incluida la radio;
    • Capacitar a las personas, las familias y las comunidades con educación sanitaria a fin de que asuman la responsabilidad por su propia salud;  
    • Desplegar estrategias efectivas de cambio social y de comportamiento; y  
    • Apoyar a las familias y las comunidades para que enfrenten de manera segura y compasiva el gran número esperado de muertes por causa del virus.
  • (A) Abordar las necesidades críticas de atención médica de los hospitales (públicos y privados, así como de organizaciones religiosas), trabajadores de la salud, y pacientes, lo cual incluye:
    • Ayudar a los hospitales, clínicas y redes de salud a prepararse para el aumento de las necesidades de las instalaciones de atención médica.
    • Apoyar a los gobiernos anfitriones para coordinar las respuestas de los donantes para permitir la adquisición, distribución y acceso racional a suministros médicos críticos contra COVID-19, incluso a través de las agencias de las Naciones Unidas y otras partes interesadas clave.
    • Proporcionar estrategias para aliviar la sobrecarga de las instituciones de salud, tales como el flujo seguro de pacientes y la enseñanza de la atención domiciliaria segura de pacientes infectados con enfermedad leve o moderada;
    • Implementar estrategias de prevención y control de infecciones dentro de las instalaciones médicas, incluidas áreas separadas (carpas, tiendas de campaña, etc.) para las personas con tos y/o fiebre; disponibilidad de jabón y desinfectantes; y actividades relacionadas con el uso de agua, la sanidad y la higiene (WASH, por sus siglas en inglés);  
    • Facilitar el acceso continuo de los pacientes a la atención médica esencial (por ejemplo, VIH, tuberculosis, malaria, inmunización, nutrición), incluso a través de excepciones humanitarias para las restricciones de viaje y el cierre de fronteras;  
    • Capacitar a los trabajadores de la salud sobre estrategias más amplias de prevención y control de infecciones durante una emergencia de salud pública;
    • Proporcionar información de salud precisa a los líderes del sector educación, religiosos y otros líderes comunitarios para facilitar la captación confiable de mensajes y prácticas sociales;
    • Distribuir, apoyar y adecuar las innovaciones de alto potencial para satisfacer las necesidades críticas de atención médica tanto a corto como a mediano plazo.
  • (F) Encontrar, investigar y responder a los casos de COVID-19 a través de una más amplia vigilancia y detección de la enfermedad, lo cual incluye:
    • Aumentar la capacidad de laboratorio para detectar el SARS-CoV-2 (el virus que causa COVID-19) y mejorar el control y la garantía de calidad, así como la recolección segura, la capacidad de transporte de muestras y la seguridad;
    • Apoyar la búsqueda de casos y el rastreo de contactos, aprovechando las redes digitales existentes en el país, cuando sea posible.
    • Fortalecer la capacidad de vigilancia epidemiológica (nacional, comunitaria y dentro de las instalaciones médicas).
    • Identificar y responder rápidamente a los “puntos críticos” de COVID-19 y priorizar a las personas más vulnerables, incluidas las que se encontraban en crisis humanitaria antes de COVID-19;  
    • Mejorar la seguridad sanitaria de la frontera y las capacidades de los puntos de entrada;
    • Apoyar el desarrollo, la integración y el fortalecimiento de la información sanitaria y los sistemas de gestión de emergencias;
    • Identificar los riesgos de contraer COVID-19 y evaluar los impactos de las intervenciones preventivas o protectoras;
    • Identificar el riesgo de difusión adicional del SARS-CoV-2 proveniente de animales.
  • (E) Emplear estrategias para enfrentar los impactos de segundo orden (económico, seguridad y estabilización), lo cual incluye:
    • Utilizar estrategias adecuadas a crisis humanitarias complejas, estados extremadamente frágiles, zonas de conflicto y centros de población de alta densidad.
    • Brindar apoyo para actividades relacionadas al uso del agua, la sanidad y la higiene (WASH, por sus siglas en inglés); inocuidad alimentaria; protección y seguridad de niños, huérfanos, personas desplazadas y refugiados; prevención de abuso y explotación sexual; atención básica de salud, incluida la atención primaria; y coordinación de la asistencia humanitaria en entornos específicos.
    • Alentar a los países a desarrollar e implementar planes de continuidad tanto para el sector privado como para el gobierno;    
    • Identificar oportunidades potenciales para apoyar el bienestar y la educación infantil en comunidades de alto impacto;
    • Contrarrestar los esfuerzos de los competidores mundiales para explotar la situación con aumentos abusivos de precios y otras actividades nefastas;  
    • Proporcionar apoyo macroeconómico para enfrentar los impactos secundarios de la COVID-19; y  
    • Reforzar la infraestructura y los procedimientos relacionados con la bioseguridad y la seguridad fronteriza.
  • (R) Tener planes listos para el despliegue de terapias y vacunas, diagnósticos y dispositivos, lo cual incluye:
    • Desarrollar, preposicionar y apoyar protocolos de investigación para terapias y vacunas experimentales.
    • Apoyar la implementación de ensayos clínicos de terapias y vacunas experimentales con socios clave, incluidos los Institutos Nacionales de Salud, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, el Departamento de Defensa y el sector privado de EE.UU.
    • Trabajar con socios relevantes para utilizar estrategias de financiación innovadoras para el acceso de los países de bajos y medianos ingresos a terapias y vacunas;  
    • Prepararse para la distribución y entrega de terapias y vacunas una vez que estén disponibles a través de cadenas de suministro mundial, regional y local;  
    • Promover el desarrollo de la capacidad local y regional para aumentar la producción y entrega de vacunas y terapias una vez que estén disponibles.

Se espera que la pandemia de COVID-19 tenga impactos adversos en múltiples sectores durante los próximos 12 a 18 meses, o más, y puede tener efectos a más largo plazo más allá de este plazo. El gobierno de los EE.UU. debe dar una respuesta directa y óptima con un enfoque gradual (inmediato para la respuesta, a corto plazo para la recuperación y a largo plazo para la resiliencia) en función de las necesidades del país y los planes de preparación, las solicitudes de las embajadas y consulados de los EE.UU., y la situación epidemiológica y la gravedad del brote dentro de cada país, reconociendo el riesgo de futuras olas de la pandemia y la posible reaparición de la enfermedad, especialmente en poblaciones vulnerables.

Para obtener más información acerca de la respuesta internacional y los esfuerzos de ayuda del gobierno de los Estados Unidos, visite state.gov/coronavirus, USAID.gov/coronavirus, cdc.gov/coronavirus/2019-nCoV, y Defense.gov/Explore/Spotlight/Coronavirus/


Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.
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